Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Conversaciones que edifican


¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos!
(Proverbios 31:8)

Nunca en la historia el hombre a habló tanto. Son muchas las palabras que se dicen o se escriben hoy, sea en libros publicados (escritos) o en la redes. Aun así, puede parecer que el hombre dice muy poco, por lo menos en términos de utilidad.

Pasamos horas en los grupos de mensajes interactuando, comentando y a veces hasta chismorreando.

Lo que revelan este y otros versículos similares es que la boca (o los dedos) de los sabios debe actuar a favor de los demás.

Eso es lo que enseña Proverbios 10:11 cuando dice «Fuente de vida es la boca del justo». Las palabras de los que temen a Dios deben tener un propósito, no son para tirarlas al viento.

Cuando te encuentres en medio de una conversación, sea en persona o por internet, piensa sobre lo que plantan tus palabras.

¿Son útiles para alguien? Sirve al Señor en todo momento. Sé intencional.

Analiza tus conversaciones y reflexiona sobre a quién están sirviendo. Abre tu corazón para servir a Dios a través de tus conversaciones. Sé sensible a las necesidades de las otras personas y busca ayudarlas.

Para orar:
Señor, mi Dios y Padre, te pido que me perdones si dejo de honrarte y de adorar en mis conversaciones a través de mis palabras. Que tu Espíritu Santo despierte mi corazón para que yo ame a mi prójimo, de manera que yo les sirva hasta cuando conversamos, así como Cristo ayudó a muchos apenas conversando. En el nombre de Jesús, amén.

Comentarios

NOVEDADES

Formación Pastoral (10. Liderazgo)

El líder se prepara para ejercer el liderazgo Roboam fue un rey joven de la antigüedad. Joven, brillante y ambicioso. Su árbol genealógico era estupendo: bisnieto del rey David e hijo del rey Salomón. Asumió el poder cuando tenía algo más de cuarenta años, en el año 997 a.C. ¿Qué podemos decir de este joven monarca? Que estaba signado para ser un triunfador. El reino al cual iba a gobernar era sólido en el plano económico y militar. Gozaba de reconocimiento internacional y tenía enfrente una brecha para consolidarse como uno de los más fuertes en toda la historia de la humanidad; sin embargo terminó en división y fracaso. ¿La razón? El relato lo podemos leer en el primer libro de Reyes, capítulo 12, versículos del 1 al 33. Allí encontramos la respuesta: Roboam no estaba preparado para tres cosas. La primera, para asumir el poder y ejercerlo con equilibro; la segunda, para tomar decisiones oportunas, acertadas y eficaces asido de la mano de Dios, y tercera, para proyectar su reino hacia...

Detente y piensa en las maravillas de Dios

Espera un poco, Job, y escucha; ponte a pensar en las maravillas de Dios. - Job 37:14 ¿Hace cuánto tiempo no sacas un ratito para pensar? Sí, eso: detener todo y pensar. Sucede a menudo que el ajetreo diario nos impide percibir las cosas más simples e importantes que Dios nos proporciona... Desde el aire que respiras hoy, todo forma parte del gran regalo de Dios para ti. A veces estamos tan distraídos con todo que no nos percatamos de las maravillosas dádivas del Padre. Detente y reflexiona sobre la vida, la familia, la belleza de la creación, la salud, las sonrisas, la gentileza, la espontaneidad de los niños, el amor de Dios... ¡Hay tanto que podemos considerar y agradecer! Piensa en eso y disfruta un día lleno de bendiciones. Para y considera las maravillas de Dios hoy: Pausa un poco en tus quehaceres diarios y disfruta un tiempo a solas con Dios. Considera las pequeñas cosas, cada gesto, los detalles que revelan el gran amor que el Señor tiene por ti. Según transcurre el día agrade...

Deja el pasado atrás

Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. - Filipenses 3:13-14 Hay recuerdos y momentos dolorosos del pasado que a menudo parecen querer regresar a nuestras memorias.  Algunas personas prefieren aferrarse con uñas y dientes a esos recuerdos como una forma de blindaje emocional o para esconderse de la realidad actual.  Otras tienen un apego excesivo al pasado o tienen miedo a vivir algo nuevo. Sea cual sea la situación, la Biblia nos enseña a dejar el pasado atrás. Hoy se nos invita a reflexionar y comportarnos como el apóstol Pablo: olvidar las cosas que quedaron atrás, avanzar para las que están adelante, y proseguir hacia la meta de nuestras vidas: ¡Jesucristo!  Pero para no correr el riesgo de permanecer estancados sin vivir el pleno llamado ...