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Tránslate / Traducción

Lá familia.

En una familia existen muchas áreas donde pueden surgir conflictos.

Hoy quiero hablarles del mayor conflicto de todos, la familia en el hogar.

Definición: 
Es un grupo de personas, vinculadas generalmente por lazos de parentesco, ya sean de sangre o políticos, e independientemente de su grado, que hace vida en común, ocupando normalmente la totalidad de una vivienda.

Se incluyen también en la familia a las personas del servicio doméstico que pernoctan en la vivienda y los huéspedes en régimen familiar son parte de ello. 

En la definición se incluyen, asimismo, las personas que viven solas, como familias unipersonales.


Definición bíblica:

La familia es la primera y la más importante institución ordenada por Dios.

Ella aparece inmediatamente después de la creación del hombre: 

"Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos ..." (Génesis 1:28)

Así que la familia es tanto una bendición como un mandamiento.

Yo crecí con esos conceptos básicos. enseñados y dichos por mis padres. 

Sin embargo, la mayoría de los conflictos surgen de estas tres categorías:

1. Conflictos debido al pecado flagrante, entre la pareja.
2. conflictos con los hijos,
3. y conflictos entre familiares.

Es cierto que muchos asuntos pueden traspasar límites e involucrar estás o más categorías.

La  pareja, el hombre, la mujer, los hijos, los miembros, los familiares, que pecan abiertamente representan un conflicto para la vida, la sociedad y las familias como se observa en, 1 Corintios 5:

Un caso de inmoralidad juzgado

1 De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. 

2 Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?

3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. 

4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo,

5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? 

7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.

8 Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. 

9 Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; 

10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo.

11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. 

12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? 

13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros. 

La familia no está llamada a juzgar a los miembros, pero se espera que se confronte y restaure a los creyentes que no se arrepienten de pecados como los que se enumeran en 

1 Corintios 5:11: 

“. . . ninguno que llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón."

Tales no deben ser aceptados por la iglesia hasta que estén dispuestos a arrepentirse. 

Mateo 18:15-17 proporciona un procedimiento conciso para enfrentar y restaurar a un miembro de la familia (creyente). 

El enfrentamiento debe hacerse con cuidado, sumisamente, y con el objetivo de restaurar (Gálatas 6:1). 

La familia que disciplinan con cariño a los de su casa reducirán grandemente los conflictos en el hogar.

A veces, puede que no les agraden las acciones ni las políticas de la casa, del hogar. 

Un incidente en la historia primitiva de la iglesia ilustra esto (Hechos 6:1-7). 

Un grupo de personas en la iglesia de Jerusalén se quejó con los apóstoles de que a algunas personas no se les atendía debidamente.

La situación fue remediada, y la iglesia creció (Hechos 6:7). 

La iglesia primitiva utilizó un conflicto como una oportunidad de mejorar el ministerio. 

Sin embargo, cuando la gente no tienen un proceso claro para tratar los asuntos, las gente (familiares) tienden a crear sus propias plataformas, grupos. Y hacer sus propias conclusiones.

La gente también puede comenzar a recoger las opiniones de otros en la iglesia,  así involucrarse en chismes, o hasta crear un mal entendido entre el mismísimo grupo de "personas preocupadas."

El lider puede ayudar a evitar estos problemas siendo pastores generosos y amorosos. 

La familia, la cabeza del hogar deben ser sirvientes y ejemplos, en vez de señores (1 Pedro 5:1-3). 

Los miembros frustrados de la iglesia deben respetar a los líderes (Hebreos 13:7, 17), ser lentos para acusarles (1 Timoteo 5:19), y decirles a ellos la verdad con cariño, no a otros (Efesios 4:15). Del hogar 

En esas ocasiones, cuando parece que un líder no responde a una preocupación, un individuo debe seguir la pauta establecida en Mateo 18:15-17 para asegurar que no haya confusión en cuanto a las posiciones de cada uno.

La Biblia advierte que personas en la iglesia pueden tener conflictos entre sí.

Algunos conflictos provienen del orgullo y del egoísmo (Santiago 4:1-10). 

Algunos conflictos surgen a causa de ofensas que no han sido perdonadas (Mateo 18:15-35). 

Dios nos ha dicho que debemos procurar la paz (Romanos 2:18; Colosenses 3:12-15). 

Cada creyente tiene la responsabilidad de procurar resolver los conflictos. 

Algunos pasos básicos para la resolución incluyen lo siguiente:


1. Desarrolle una actitud apropiada del sentir/corazón—sea manso (Gálatas 6:1); humilde (Santiago 4:10); perdonador (Efesios 4:31,32); y paciente (Santiago 1:19,20).

2. Evalúe su parte en el conflicto—Mateo 7:1-5 (es necesario quitar primero la viga de su propio ojo antes de ayudar a otros).

3. Vaya directo al individuo (no a otros) para expresar su preocupación—Mateo 18:15. Esto debe hacerse con amor (Efesios 4:15) y no simplemente para exponer una queja o dar rienda a una emoción. 

Acusar a una persona tiende a estimular los mecanismos de defensa. 

Por tanto, aborde el problema en vez de atacar a la persona. Esto le da a la persona una mejor oportunidad de clarificar la situación o de pedir perdón por la ofensa.

4. Si el primer intento para obtener una solución no logra los resultados deseados, diríjase a otra persona que pueda ayudar como mediador (Mateo 18:16). Recuerde que su objetivo no es ganar una discusión; es llegar a una reconciliación con su hermano creyente. Por lo tanto, escoja a alguien que pueda ayudarle a resolver el conflicto.

Los conflictos se manejan mejor cuando las personas se enfocan en amar a otros, con una actitud humilde y de oración, con la intención de restaurar las relaciones. 

La mayoría de los conflictos dentro de la familia deberían ser manejables si se siguen los principios bíblicos citados anteriormente.


Sin embargo, a veces hay ocasiones en que la consejería externa puede ayudar. 

Recomendamos utilizar recursos tales como : 

Ministerio de consegeria, Ministerio Pastoral, hable con un lider temeroso a Dios y que sea un educador profesional en esa area.

Recuerde que un siego no puede guiar a otro siego. Lc 6,39 y Mt 15,14.





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