Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Tus días de tristeza terminarán

Tu sol no volverá a ponerse, ni menguará tu luna; será el Señor tu luz eterna, y llegarán a su fin tus días de duelo. (Isaías 60:20)

¿Cómo está tu corazón? ¿Alegre o triste? 

Todos pasamos por situaciones tristes en algún momento. Infelizmente, es parte de la vida pasar por sufrimientos, dolores y dificultades, mas podemos enfrentar todo eso al tener la certeza de que el Señor está a nuestro lado. Confía y cree que él te sustenta y te fortalece todos los días.

El versículo de hoy nos recuerda la nueva realidad que viviremos con Dios. 

Cuando eso suceda, no continuarás triste con los problemas en el trabajo, o por la falta de este. Tampoco sufrirás por las dificultades en tu familia, las enfermedades o por la pérdida de algún ser amado. 

En nuestro nuevo hogar no tendremos que temer a las noches traicioneras... No necesitaremos la luz eléctrica ni los astros ni las estrellas, pues el propio Dios brillará su luz constantemente sobre nosotros (Apocalipsis 21:23). No habrá más llanto ni sufrimiento ni aflicción. Confía en el Señor ¡Él pondrá fin a tu tristeza!

No más tristeza ni sufrimiento

Aun en esta vida, no es necesario que estés siempre triste. Vive con la alegría de Cristo diariamente a pesar de las circunstancias.

Ora y da gracias a Dios por la esperanza futura. Nada se compara a lo que el Señor ha preparado para aquellos que lo aman.

Lee la Biblia diariamente y llena tu mente con pensamientos que vienen de lo alto (Colosenses 3:2).

Comparte con alguien más maduro en la fe sobre el motivo de tu tristeza. Pídele a esa persona que ore por ti y contigo.

Cree: todo tu sufrimiento llegará a su fin algún día.


Para orar:

Señor Dios, te doy gracias por tu alegría que llena nuestros corazones a pesar de las dificultades que enfrento en esta vida. 

Gracias por la certeza que nos das de que un día todo sufrimiento terminará. 

Ayúdame a confiar en tu Palabra y a pensar en tus promesas de paz y alegría eterna. Que yo viva en tu luz, rodeado por tu gracia. 

En el nombre de Jesús, amén.

Comentarios

NOVEDADES

¿Quién es Jesús? Parte 2

Si Jesús es el único camino al Padre, ¿qué implica esto para nuestra vida diaria? 1. El Peligro del Corazón Dividido En la Biblia, la falta de prioridad se describe a menudo como tener un "doble ánimo" (Santiago 1:8).  Si Jesús es el único camino, intentar caminar por dos senderos a la vez produce inestabilidad. Mateo 6:24: Jesús es radical al decir que "nadie puede servir a dos señores". No dice que es "difícil", sino que es imposible. La implicación diaria: La exclusividad significa que cuando mis deseos personales chocan con las enseñanzas de Cristo, Su voluntad tiene la última palabra. 2. Cristo como el Filtro de Prioridades Imagina que tu vida es un recipiente. Si Jesús es el único camino, Él no es simplemente un ingrediente más dentro del recipiente; Él es el recipiente mismo que contiene todo lo demás. Identidad vs. Actividad: Muchas veces ponemos nuestra carrera, nuestra familia o nuestro estatus al mismo nivel que nuestra fe.  La exclusividad impl...

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...