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Tránslate / Traducción

¿Qué es la propiciación?


La palabra propiciación lleva la idea básica de aplacar o satisfacer, concretamente hacia Dios. 

La propiciación es un acto entre dos partes que implica apaciguar la ira de alguien que está ofendido y ser reconciliado con él.

Acción agradable a Dios con que se le mueve a piedad y misericordia.

Sacrificio que se ofrecía en la ley antigua para aplacar la justicia divina y tener a Dios propicio (favorable, benévolo, benigno, próvido, ventajoso, bueno, beneficioso).

La necesidad de apaciguar a Dios, es algo que muchas religiones tienen en común. 

En las antiguas religiones paganas, así como en muchas religiones hoy en día, se enseña la idea de que el hombre aplaca a Dios ofreciendo varias ofrendas o haciendo sacrificios. 

Sin embargo, la Biblia enseña que Dios mismo ha proporcionado el único medio por el cual se puede aplacar Su ira y el hombre pecador puede reconciliarse con Él. 

En el Nuevo Testamento, el acto de la propiciación siempre se refiere a la obra de Dios y no a los sacrificios o a las ofrendas dadas por el hombre. 

La razón de esto es que el hombre es totalmente incapaz de satisfacer la justicia de Dios, excepto que pase la eternidad en el infierno. 

No hay ningún servicio, sacrificio o regalo que el hombre puede ofrecer para apaciguar la santa ira de Dios, o satisfacer Su perfecta justicia. 

La única satisfacción o propiciación, que pueda ser aceptable a Dios y que pueda reconciliar al hombre con Él, tenía que ser hecha por Dios. 

Por esta razón, Dios Hijo, Jesucristo, vino al mundo en forma de hombre para ser el sacrificio perfecto por el pecado e hizo propiciación o "expiación por los pecados del pueblo" (Hebreos 2:17).

La palabra propiciación se usa en varios versículos para explicar lo que Jesús logró a través de Su muerte en la cruz. 

Por ejemplo, en Romanos 3:24-25, los creyentes en Cristo han sido "justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados". 

Estos versículos son un punto clave en el argumento de Pablo en el libro de Romanos y realmente están en el corazón del mensaje del evangelio.

En los tres primeros capítulos de Romanos, Pablo argumenta de que todos, judíos y gentiles por igual, están bajo la condenación de Dios y merecedores de Su ira (Romanos 1:18). 

Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23). Todos nosotros merecemos Su ira y castigo. 

Dios en Su infinita gracia y misericordia ha provisto una forma para aplacar Su ira y para que podamos ser reconciliados con Él. Esto es solamente a través de la muerte sacrificial de Su Hijo Jesucristo, como el pago por nuestros pecados. 

Es a través de la fe en Jesucristo como el sacrificio perfecto de Dios que podemos ser reconciliados con Él. 

Es únicamente por causa de la muerte de Cristo en la cruz y de Su resurrección en el tercer día, que un pecador perdido que merece el infierno puede ser reconciliado con un Dios santo. 

La hermosa verdad del evangelio es que los cristianos son salvos de la ira de Dios y reconciliados con Él, no porque "hayamos amado a Dios, sino porque él nos amó a nosotros, y envió a su hijo en propiciación por nuestros pecados" (1 Juan 4:10).

Jesús dijo, "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6). 

La única manera para aplacar la ira de Dios contra el hombre pecador y reconciliarnos con Dios, es a través de Jesucristo.

No hay otra forma. Esta verdad se comunica también en 1 Juan 2:2: "Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo". 

Una parte importante de la obra salvadora de Cristo, es la liberación de la ira de Dios; la propiciación de Jesús en la cruz es lo único que puede quitar la condenación de Dios con respecto al pecado. 

Aquellos que rechazan a Cristo como su Salvador y se niegan a creer en Él, no tienen ninguna esperanza de salvación. 

Solo pueden esperar el enfrentar la ira de Dios que han acumulado para el día del juicio (Romanos 2:5). 

No hay ninguna otra propiciación o sacrificio que puede hacerse por sus pecados.

Bendiciones.

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