Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

El Señor defiende la causa de los oprimidos


Yo sé que el SEÑOR amparará la causa del pobre y el derecho de los necesitados. (Salmo 140:12)

A Dios no le agrada la opresión y la injusticia contra los menos afortunados. Vemos y oímos hablar de desigualdades constantemente, de actitudes de desprecio hacia los más pobres y necesitados y terminamos considerando esto como “normal”. Al fin y al cabo, las injusticias vienen desde hace mucho tiempo.

Pero no debería ser así. La Biblia, en muchos pasajes, resalta la preocupación de Dios por los oprimidos y la promesa de una intervención divina a favor de los vulnerables y necesitados. El cristiano, confiando en que la justicia es una de las cualidades de Dios, debe orar y desear que las acciones justas se desarrollen más en la sociedad. Debemos buscar llevar más de Dios a las calles, a las profesiones y a nuestras relaciones.

En el versículo de hoy vemos la confianza del salmista en la justicia y la compasión de Dios, especialmente hacia los afligidos y los pobres. Adopta una postura similar en su vida, respondiendo activamente a las injusticias y al sufrimiento de los demás, cuando esté en ti el poder hacerlo.

Cuando abrimos nuestros ojos y corazones para amar y ayudar a los menos afortunados, trabajamos como colaboradores de Dios. Esto puede ser una fuente de consuelo y esperanza para quienes enfrentan desigualdades y dificultades en la vida.

Defiende, Señor, la causa de los más necesitados
Ora y clama a Dios para que intervenga con su justicia en nuestra sociedad.
Si esta es tu condición hoy, si tienes necesidad, confía en el Señor y busca la ayuda de hermanos en la fe.
¡No seas indiferente! Dios también puede usarte para ayudar y defender a los más débiles.
Trata a las personas más pobres y afligidas con respeto y dignidad. Este es un pequeño gran paso que marcará una gran diferencia.
Lee la Biblia, historias y bibliografías de hombres y mujeres de la historia que comprendieron el llamado de amar a los demás, lo llevaron a la práctica, e invirtieron sus vidas ayudando a los necesitados.
Si puedes, participa en iniciativas que promuevan la dignidad de las personas y el cuidado de los más necesitados: haz voluntariado en escuelas, residencias de ancianos, orfanatos, hospitales, etc.
Para orar:
Dios de amor, gracias por ser el único Dios, justo y bueno. Te doy gracias porque ante las desigualdades de la vida, tienes una respuesta amorosa y equitativa para con todas las personas.

Por favor ayuda a todos aquellos que están oprimidos y abatidos, que sufren y no encuentran el favor de los grandes pueblos de este mundo. Ten piedad, Dios, de los huérfanos, de las viudas, de los desempleados, de los pobres, de los enfermos, de los sin hogar, de los que viven sin guía ni apoyo.

Sé tú la esperanza de los afligidos, da valor a los oprimidos. Que encuentren en ti toda la gracia que necesitan.

Despierta a tu Iglesia y a tu pueblo para que estén conscientes de aquellos que realmente necesitan ayuda. Ayúdanos a amar y a ser una luz para los que están en la oscuridad. Usa a tus hijos como canal de bendiciones para los necesitados.

Padre Celestial, creemos que tú defiendes nuestros casos. Cada día ponemos nuestra esperanza en que ti para que intervengas en favor de los afligidos y de los pobres por tu maravillosa gracia, Señor.
En el nombre de Jesús, oramos. ¡Amén!

Comentarios

NOVEDADES

Formación Pastoral (5. Pruebas)

El líder crece en medio de las pruebas - Las diversas formas de una prueba Las tardes cálidas y llenas de placidez en familia constituían algo que nunca previó Abraham. Sara, su esposa, junto a las siervas atendiendo los quehaceres domésticos. Los negocios atravesando su mejor período y, en la mayoría de los casos, con una tendencia a crecer. Y en el inmenso solar, su hijo con otros chicos de su edad.  ¿Qué más le podía pedir a Dios?. Estaba orgulloso de cuanto había acontecido en su existencia. Ocasionalmente cuando veía morir la tarde y la brisa bañaba con frescura en aquél territorio, solía recordar los años de espera. Al comienzo se desesperaba pensando que jamás se materializarían en su existencia las promesas divinas. Vino luego un período que podía llamar de resignación, y por último, –por cosas paradójicas de la vida—el reverdecer de la fe tras cada nuevo encuentro con Dios quien le reafirmaba las promesas. ¿Pruebas?¿ Momentos difíciles?  Esos dos conceptos sonaban lej...

El Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño

Nosotros somos de Dios, y todo el que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño. (1 Juan 4:6) Todas las ovejas conocen la voz de su pastor (Juan 10:27). Quien conoce la Palabra de Dios percibe cuando alguna voz suena extraña. En la Biblia tenemos las directrices sobre lo que procede o no procede de Dios. El que no tiene la Palabra de Dios como referencia se arriesga a obedecer cualquier voz. Toda voz que no está de acuerdo con la Palabra de Dios puede inducirnos a errar. Por eso, es muy importante que estemos atentos y discernamos todo lo que escuchamos (Hechos 17:11). Solo podemos discernir el espíritu del engaño si conocemos el Espíritu de la verdad. Sé guiado por el Espíritu de la verdad Busca la verdad, estudia la Palabra de Dios. No existen las «medias verdades». Si tienes dudas sobre algo, consulta la Palabra de Dios. La luz disipa la oscuridad. La verdad aparta el engaño. Para ora...

Firmes en la fe, fuertes en el Señor

Manténganse atentos y firmes en la fe; sean fuertes y valientes. (1 Corintios 16:13) La vida cristiana no está exenta de desafíos, pero es en esos momentos en los que somos llamados a mantener la mirada fija en el Señor, nuestra fuente de fortaleza y esperanza. Estar atentos es más que estar conscientes de los peligros. Es permanecer sensibles a la voz de Dios y a las oportunidades que él pone ante nosotros. En un mundo lleno de distracciones, nuestra vigilancia debe ir acompañada de una fe inquebrantable, una fe que nos mantenga en pie incluso cuando estemos rodeados por las tormentas de la vida. La valentía mencionada en este versículo no es la ausencia de miedo, sino la decisión de seguir adelante, confiando en la fidelidad de Dios. Él es nuestro amparo y fortaleza, ayuda siempre presente en los momentos difíciles. La fuerza que Dios nos llama a tener no viene de nosotros mismos, sino del Espíritu Santo que vive dentro de nosotros. Cuando nos sentimos débiles, es el momento ideal pa...