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Tránslate / Traducción

Formación Pastoral (13. Decisiones).


Un líder en la encrucijada

Tomar decisiones que cambien el curso de nuestra historia no ha sido fácil y seguramente nunca lo será. Decidir implica modificar cosas, hacer ajustes y reorientar planes.

Ahora sume otro ingrediente. A la complejidad de tomar una determinación acompañe un anuncio: el camino que le resta es difícil y jamás faltarán los obstáculos. ¿Le parece estimulante una situación así? Sin duda que no.

Moisés recibió instrucciones específicas del Señor para que abandonara Madián, en donde tras el exilio se encontraba cómodo con su familia, ¡para regresar a Egipto!.

“Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón de modo que no dejarán ir a mi pueblo”(Éxodo 4:21). El reto no solamente era muy grande sino que a la luz de la razón parecía no tener lógica.

Imagine por un instante la situación de un estudiante de seminario bíblico que recibe, justo cuando está cursando el último semestre, notificación de que una vez graduado debe ir a un sector rural distante de la ciudad. “No será fácil—advierte la comunicación—pero confiamos que Dios le acompañará en este propósito de plantar una nueva congregación en ese lugar. De momento se encontrará con una familia de creyentes. Son los únicos”.

Sobra decir que llegar al sitio fue traumático. Era necesario viajar cinco horas en carro por una carretera sin pavimentar que más parecía una trocha. Los cinco cristianos, pertenecientes a una sola familia, le asignaron en medio de su pobreza una habitación donde abundaban toda suerte de bichos.

Fue de parcela en parcela predicando y después de dos años y tres meses, se reunían en los cultos dominicales, treinta y dos personas.

¡Ahora sí encontraba sentido a la misión que le habían encomendado!.

Justo en esas condiciones le envían una nueva carta. Debe desplazarse a la capital para iniciar trabajo en un barrio marginal. Allí no hay ningún creyente conocido, pero la denominación desea plantar una iglesia en el sector.

¿Qué hacer? ¿Renunciar? ¿Seguir adelante? Ese es el punto crucial. Es tanto como caminar en medio de una encrucijada.

Las asignaturas complicadas en la Escuela de Dios

Cuando tenemos la firme determinación de estar en el centro mismo de la voluntad del Señor, es necesario cursar las asignaturas más complicadas. Usted lo sabe, lo ha sabido siempre y si no es así, es probable que actualmente esté aprendiendo el precio que debe pagar quien se matricula en la Escuela de Dios.

Nadie que no haya sido tratado de manera personal por el Creador, podrá aspirar a grandes misiones.

El hecho de que haya recibido una orden directamente del Supremo Hacedor, no significa que todos atenderán sus instrucciones. Así es que no manifieste extrañeza cuando aquellos a quienes enseña en la congregación o quizá en un grupo de estudio bíblico, expresan rebeldía. Es previsible. Ocurre cuando algo choca contra sus concepciones de siempre. No quieren recibir algo nuevo.

¿Comprende ahora lo que podía sentir Moisés? Su condición emocional no era la mejor. “Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y arón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas”(Éxodo 5:4).

La corte faraónica no esperaba que alguien diferente a sus magos les hablara de deidades. Y más tratándose de Moisés que había sido de la realeza y fruto de dar muerte a un egipcio, se había dado a la fuga.

Luis Sánchez, quien lidera una creciente congregación del sur de Santiago de Cali insiste en lo complicado que resulta a un ex pandillero, quizá a un ex delincuente o otrora borracho o adúltero predicar una vez se convierte a Jesucristo. ¿La razón? Quienes están alrededor desestiman sus mensajes o piensan que el cambio será transitorio. Están a la expectativa de que caigan en pecado. Sencillamente no lo pueden concebir.

En respuesta a la exhortación de Moisés, el Faraón impuso nuevos trabajos y más pesados que los anteriores a los israelitas, por aquél tiempo esclavos (Éxodo 5:5-11).

Rechazado por su pueblo

Con frecuencia recuerdo la historia de un pastor a quien le correspondió una dura tarea: plantar una iglesia en un sector popular de una ciudad. No fue fácil. Llegar con el evangelio de Jesucristo a gente sumida por mucho tiempo en las tradiciones, no hizo otra cosa que generar rechazo.

Finalmente, cuando ya tenía un buen número de congregantes, alguien se levantó en división. Lo dejaron literalmente solo y para destruir su ministerio, tres personas del liderazgo levantaron calumnias. Le tocó comenzar de nuevo.

--El día que literalmente me sacaron del templo, descubrí el enorme dolor que despierta ser rechazado por aquellos por quienes sufriste desvelos y situaciones complicadas—me dijo.

A Moisés la escena no le fue ajena. “Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían del Faraón, les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten”(Éxodo 5:20, 21).

El impacto debió ser demoledor para el patriarca. Es probable que se preguntara si valía la pena tanto esfuerzo. “¿Qué gano yo a cambio de esta tarea?”, se preguntaba mientras miraba el desierto a lo lejos.

¿Se ha preguntado acaso de qué sirven sus desvelos? Es probable. Pero recuerde como líder que, justo cuando llegan las circunstancias adversas es cuando debe volver su mirada al Señor en procura de ayuda.

En las fuerzas de Dios, no en las nuestras

El líder que permite que las cargas producto de su labor ministerial o secular se acumulen y busca resolverlas a su manera, probablemente desistirá de las tareas a su cargo o se dará por vencido con la firme decisión de no intentarlo nuevamente jamás.

¿Qué hacer en casos así? ir a nuestro Padre en procura de su ayuda, como hizo Moisés.

“Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo?¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablar en tu hombre, ha afligido a este pueblo; y tu no has librado a tu pueblo”(Éxodo 5:22, 23).

Dios no espera que luchemos en nuestras fuerzas sino en las de El. Este principio bíblico tiene aplicación tanto en nuestro desempeño eclesial como secular. Es una pauta que debemos tornar práctica. Los resultados no se harán esperar, como ocurrió con Moisés:

“Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra”(Éxodo 6:1).

Es necesario que aprendamos a desarrollar una confianza plena en Aquél que tiene control de absolutamente todas las cosas y nos puede ayudar a superar las crisis, cualesquiera que sean.

La decisión como alguien que sirve a Jesucristo y tal vez está en una encrucijada, es dejar en manos del Señor sus cargas y no dar lugar para que el desgano o la desilusión ganen terreno. ¡Usted puede lograrlo!

Cambie su concepción de “todo-lo-puedo” de quienes luchan a su manera con los obstáculos y no en las pautas y principios trazados por el Señor.

PREGUNTAS SOBRE LA LECCIÓN

1. Decidir implica ____________________ cosas, hacer _____________ y reorientar _________________.

2. Nadie que no haya sido ___________________de manera personal por el Creador, podrá _______________a grandes misiones.

3. Qué aprendemos en Éxodo 5:20-21?

4. Cando llegan las circunstancias _________________es cuando debemos volver su mirada al Señor en procura de ayuda.

5. Dios no espera que luchemos en nuestras _______________ sino en las de El.

6. Es necesario que aprendamos a desarrollar una ____________________plena en el Señor.




Jimenez, Fernando Alexis, Ser líder no es fácil... pero no imposible, Ministerio de Evangelismo y Misiones "Heraldos de Vida", Usado con permiso.

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