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Tránslate / Traducción

¿Quien es El Espíritu Santo? Parte 2


Para profundizar en este estudio, es fundamental distinguir entre dos experiencias que a menudo se confunden, pero que tienen propósitos diferentes en la vida del creyente: el Bautismo y la Plenitud del Espíritu Santo.


1. El Bautismo en el Espíritu Santo

Desde una perspectiva evangélica general, el bautismo es el acto inicial que ocurre al momento de la conversión.

¿Qué es? Es el acto por el cual el Espíritu Santo une al nuevo creyente al "Cuerpo de Cristo" (la Iglesia).

Frecuencia: Ocurre una sola vez y es permanente.

Propósito: Posición y pertenencia. Nos identifica como hijos de Dios y coherederos con Cristo.


Base Bíblica: "Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo..." (1 Corintios 12:13).


2. La Plenitud (o Llenura) del Espíritu Santo

A diferencia del bautismo, la plenitud tiene que ver con el poder y la obediencia diaria.

¿Qué es? Es permitir que el Espíritu Santo tome el control total de nuestra voluntad, mente y acciones.

Frecuencia: Es repetitiva. El griego original en Efesios implica "sed llenos constantemente".


Propósito: Servicio, testimonio y santidad. Es lo que nos da poder para vencer la tentación y servir a otros.


Base Bíblica: "No os embriaguéis con vino... antes bien sed llenos del Espíritu" (Efesios 5:18).


3. Los Dones Espirituales: Herramientas para la Iglesia

Dios no nos deja solos para hacer su obra; Él reparte capacidades sobrenaturales (Gris. Charismata) para que la iglesia funcione correctamente.
Clasificación común de los dones:

Dones de Revelación: Palabra de sabiduría, palabra de ciencia y discernimiento de espíritus.

Dones de Poder: Fe, dones de sanidades y operaciones de milagros.

Dones de Inspiración (Elocuencia): Profecía, diversos géneros de lenguas e interpretación de lenguas.

Dones de Servicio: Administración, enseñanza, exhortación, reparto y servicio (ayuda).

Nota Importante: El estudio de los dones varía ligeramente entre denominaciones evangélicas (pentecostales, bautistas, presbiterianos), especialmente en cuanto a la vigencia de los "dones de poder", pero todos coinciden en que el amor es el camino más excelente para ejercitarlos (1 Corintios 13).

Aplicación Práctica para un Estudio

Para llevar esto a la práctica, pregúntate monos:

¿Estamos buscando la plenitud del Espíritu cada mañana o dependemos de nuestras propias fuerzas?

¿Cómo podemos identificar los dones que Dios ha puesto en nosotros para servir a nuestra comunidad local?

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NOVEDADES

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Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...