
Me buscarán y me hallarán, porque me buscarán con todo su corazón.
(Jeremías 29:13)
Me buscarán y me hallarán, porque me buscarán con todo su corazón. (Jeremías 29:13)
¿Has visto en esos documentales sobre la naturaleza el nacimiento de las tortugas marinas? Cientos de huevos eclosionan en la arena y las diminutas tortugas se dirigen hacia el mar. En los primeros minutos, van en la dirección correcta, iniciando su ciclo de vida. Por eso, elegir la dirección correcta es fundamental.
Cuando nacemos de nuevo, nos damos cuenta del verdadero sentido de la vida, ganamos un rumbo, ¡un norte! Cristo se convierte en nuestro «mar» y lo buscamos con todo nuestro corazón. Así como las tortugas ponen todo su empeño en ir en la dirección correcta, nosotros debemos esforzarnos de corazón por lo que es vital: la presencia de Dios.
Algunas tortuguitas pierden el sentido de la orientación y lamentablemente, no sobreviven. Así que moverse en la dirección correcta es una cuestión de vida o muerte. De la misma manera, buscar a Dios y avanzar hacia él, es vital para nosotros. ¡Seguir a Dios y su Palabra no es una cuestión de conveniencia, sino de existencia!
Busca a Dios con todo tu corazón
Búscalo como quien busca aliento, alimento. La presencia de Dios es una necesidad para todo ser humano.
Buscar a Dios es un acto de ir hacia él. ¡Así que no solo hables, muévete!
¡Lee la Biblia! Es nuestra guía, nuestro mapa hacia la presencia de Dios.
¿Oramos?
Señor, tú eres primordial en mi vida. ¿Cómo puedo vivir sin respirar? ¿Cómo sobrevivir sin alimentarme? ¿Cómo vivir sin ti? No es posible. Protégeme, examíname y lléname con tu presencia. En el nombre de Jesús, amén.
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