
¿Pueden dos caminar juntos
sin antes ponerse de acuerdo?
(Amós 3:3)
Cuando el profeta Amós pronunció estas palabras, se refería a la veracidad de lo que profetizaba. Él hacía la voluntad de Dios y en obediencia, profetizaba al pueblo. Al obedecer al Señor, el profeta caminaba en la misma dirección que él.
Si lo comparamos con el profeta Jonás, vemos que caminar en dirección opuesta a Dios puede traer grandes consecuencias. Primero, porque caminar con Dios es la mejor elección que podemos hacer. Segundo, al obedecer a Dios, caminamos conforme a lo que él desea. Y tercero, hacer la voluntad de Dios no es quedarse quieto, sino avanzar hacia lo mejor.
¡Grandes cosas suceden cuando caminamos en la misma dirección que Dios! Puede ser difícil, pero Dios conoce nuestras limitaciones y deseos. Sobre todas las cosas, Dios quiere que tengamos el corazón dispuesto a caminar con él.
Hijo, ¿caminamos juntos?
Caminar con Dios es obedecer su Palabra. La Biblia es la mejor guía para que te muevas siempre conforme a su voluntad.
Habla con Dios y busca Su presencia. Caminar juntos implica estar cerca.
Si caminamos con Dios, él nos conduce con seguridad. Pueden surgir pruebas, pero con Dios, todo pasará.
Para orar:
Señor Dios, quiero caminar a tu lado y seguir tu camino. Quiero sentir tu presencia y andar conforme a tu Palabra que es vida y gozo en el Espíritu Santo. ¡Amén!
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