Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Proverbios 30, Dichos de Agur.!

VII. SEXTA COLECCIÓN: “DICHOS DE AGUR” (30)
a

Dichos de Agur, hijo de Jaqué de Masa.b Agur habló a Itiel y a Ucal de esta manera:Soy el más estúpido de los hombres; no hay en mí entendimiento humano.d  No he adquirido sabiduría ni sé nada acerca del Santísimo.

¿Quién ha subido y bajado del cielo? ¿Quién puede contener el viento en su puño? ¿Quién envuelve el mar en su capa? ¿Quién estableció los límites de la tierra? ¡No me digas que sabes su nombre, y aun el nombre de su hijo!f  

El Señor protege a los que en él confían;todas sus promesas son dignas de confianza. No añadas nada a lo que él diga;de lo contrario, te puede reprender y hacerte quedar por mentiroso.Sólo dos cosas te he pedido, oh Dios; concédemelas antes que muera:j  aleja de mí la falsedad y la mentira, y no me hagas rico ni pobre; dame tan sólo el pan necesario, porque si me sobra, podría renegar de ti y decir que no te conozco; y si me falta, podría robar y ofender así tu divino nombre.

10 No hables mal del esclavo delante de su amo, pues te puede maldecir y sufrirás las consecuencias.l  11 Hay quienes maldicen a su padre y no bendicen a su madre.m  12 Hay quienes se creen muy limpios y no se han limpiado de sus impurezas. 13 Hay quienes se creen importantes y miran a otros con altanería. 14 Hay quienes tienen espadas en vez de dientes, y puñales en vez de muelas, para acabar por completo con la gente pobre del país.n  

15 Dos hijas tiene la sanguijuela, que solo saben pedir.ñ  Tres cosas hay, y aun cuatro, que nunca se  satisfacen: 16 el sepulcro, la mujer estéril, la tierra falta de agua y el fuego inextinguible.o  17 El que mira a su padre con desprecio y se burla de su madre anciana, merece que los cuervos le saquen los ojos y que las águilas lo devoren.p  

18 Tres cosas hay, y aun cuatro, que me asombran y no alcanzo a comprender: 19 el camino del águila en el cielo, el camino de la víbora en las rocas, el camino de un barco en alta mar y el camino del hombre en la mujer.q  20 La mujer infiel actúa así: come, se limpia la boca y afirma que no ha hecho nada malo. 

21 Hay tres tipos de gente, y hasta cuatro, que son insoportables y hacen temblar a un país: 22 el esclavo que llega a ser rey,el tonto que tiene comida de sobra, 23 la mujer despreciada que encuentra marido y la esclava que ocupa el lugar de su señora. 

24 Hay cuatro animalitos en la tierra que son más sabios que los sabios: 25 las hormigas, gran ejército sin fuerza que asegura su comida en el verano; 26 los tejones, grupo no muy numeroso que vive entre las peñas; 27 las langostas, que sin tener rey marchan en orden perfecto;28 las lagartijas, que caben en un puño y llegan hasta el palacio del rey. 

29 Hay tres valientes, y hasta cuatro, que tienen un paso airoso: 30 el león, el animal más terrible, que no huye ante nada ni ante nadie; 31 el gallo orgulloso, el macho cabrío y el rey que marcha al frente de su ejército.t  32 Si tontamente te has dado importancia y has hecho planes malvados, piensa esto: 33 si bates la leche, obtendrás mantequilla; si te suenas fuerte, sangrará tu nariz, si irritas a otro, acabarás en pelea.


Follow on Facebook TBM-Missions:  https://www.facebook.com/roberto.bonillacea

Sitio Web Dedicado a Video: TBM-Missions TV

Comentarios

NOVEDADES

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...