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Tránslate / Traducción

En la Palabra de Dios encuentro esperanza


Tú eres mi escondite y mi escudo;
en tu palabra he puesto mi esperanza.
(Salmo 119:114)

La Palabra de Dios es nuestro escudo y un abrigo en los momentos de dificultad. Es muy importante que alimentemos nuestra fe a través de la Palabra viva.

Cuando nos detenemos a oír a Dios dejamos de oír al mundo. Infelizmente, el mundo puede llenar nuestras mentes de miedo y de confusión. Pero la Biblia nos habla de la salvación y alimenta nuestra alma con esperanza.

Debemos depositar nuestras esperanzas en Dios y en su Palabra. De esta forma estaremos seguros, pues todas las cosas pasan, pero la Palabra de Dios nunca pasará.

La Biblia es una herramienta importante de defensa espiritual. Cuando dedicamos un tiempo de nuestro día para meditar en la Palabra, nos protegemos de las amenazas que pueden debilitar nuestra fe.

¡Ten tu escudo a mano! Lee la Biblia
Crea el hábito diario de leer la Biblia. Si encuentras dificultades para comenzar, intenta buscar un plan de lectura. También puedes comenzar leyendo los Evangelios.
Intenta involucrar a toda la familia. Comparte lo que aprendes y te edifica de la Palabra con tus parientes.

No trates la lectura de la Biblia como algo común y corriente. Léela con expectativa en tu corazón, con la seguridad de que recibirás algo precioso de Dios a través de su Palabra.

Para orar:
Señor Dios, en ti confío. Tu Palabra es mi escudo y me protege de las saetas del maligno. En ti deposito mi esperanza. En tu Palabra encuentro paz y abrigo. Amén.

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NOVEDADES

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...

Saneando el corazón

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...