viernes, 8 de febrero de 2013

¿Como identificar a un padre agresor?

Un padre agresor es aquel que refleja sus temores y debilidades por medio de la ira y de la agresión física y verbal. La agresión es un escudo que se pone en frente de los demás, para demostrar que no es débil, y que aparentemente tiene autoridad. 

Autoridad nunca será sinónimo de gritos y golpes. La Autoridad siempre va de la mano del amor y de la integridad en la persona. Integridad es ser uno solo, una sola pieza; en otras palabras un SI es un SI y un NO es un NO.

La agresión es producto de la misma agresión y esta genera consecuencias muy graves en nuestras vidas y en las vidas de las personas que nos rodean. Dios en su Palabra establece lo siguiente: “No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.” 1 de Pedro 3:9. Por esta razón, el Señor no está de acuerdo con la paternidad agresora. Él no la creó. 

Deberes de todos los cristianos. (1 de Pedro 3: 8-22)
En fin, vivid todos en armonía, unidos en un mismo sentir y amándoos como hermanos. Sed bondadosos y humildes. 
No devolváis mal por mal ni insulto por insulto. Al contrario, devolved bendición, pues Dios os ha llamado a recibir bendición. 
10 Porque: “Quien quiera amar la vida y pasar días felices, cuide su lengua de hablar mal y sus labios de decir mentiras;
11 aléjese del mal y haga el bien, busque la paz y sígala.
12 Porque el Señor cuida a los justos y presta oído a sus oraciones, pero está en contra de los malhechores.”
13 ¿Quién podrá haceros daño, si vosotros os empeñáis siempre en hacer el bien? 
14 Pero incluso si por actuar con rectitud habéis de sufrir, ¡dichosos vosotros! No tengáis miedo a nadie ni os asustéis, 
15 sino honrad a Cristo, como Señor, en vuestros corazones. Estad siempre preparados para responder a cualquiera que os pida razón de la esperanza que tenéis,
16 pero hacedlo con humildad y respeto. Portaos de tal modo que tengáis tranquila la conciencia, para que quienes hablan mal de vuestra buena conducta como creyentes en Cristo, se avergüencen de sus propias palabras. 
17 Es mejor sufrir por hacer el bien, si así lo quiere Dios, que por hacer el mal. 
18 Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevaros a Dios. Como ser humano murió, pero como ser espiritual volvió a la vida. 
19 Entonces como ser espiritual fue y predicó a los espíritus que estaban presos.
20 Estos habían sido desobedientes en tiempos antiguos, en los días de Noé, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se construía el arca, en la que algunas personas, ocho en total, fueron salvadas por medio del agua.
21 Aquella agua era representación del agua del bautismo que ahora os salva (un bautismo que no consiste en limpiar el cuerpo, sino en pedirle a Dios una conciencia limpia); y os salva por la resurrección de Jesucristo, 
22 que subió al cielo y está a la derecha de Dios, y a quien han quedado sujetos los ángeles y demás seres espirituales que tienen autoridad y poder.



Tal vez mientras lees esta Palabra, recuerdas algún momento en tu vida donde papá entró a la casa y agredió a todos los que estaban ahí, incluyendo a tu madre; pero es bueno que sepas que lo que viste no es correcto. Y aunque no lo hagas a propósito, compares a Dios con tu papá. Dios no actúa de la misma manera. Dios no te agrede si fallas o pecas. Dios no saca su vara para darte por tu espalda, si no haces lo que Él te manda a hacer. Aunque la Biblia dice que Él corrige a los que Ama y los disciplina, no los agrede porque la agresión es productos de la ira, mientras que la corrección es producto del Amor.

No compares a un padre agresor con Dios, porque son dos cosas muy diferentes. Un padre agresor es producto de años de agresión, mientras que Dios realmente se interesa por tu formación… 


SALMO 36: 1-12. Maldad del hombre y bondad de Dios
Del maestro de coro. De David, el servidor del Señor.
La maldad habla al malvado en lo íntimo de su corazón. Jamás tiene él presente que hay que temer a Dios.
Se cree tan digno de alabanzas, que no encuentra odiosa su maldad.
Es malhablado y mentiroso, perdió el buen juicio, dejó de hacer el bien.
Acostado en su cama, planea hacer lo malo; tan aferrado está a su mal camino, que no quiere renunciar a la maldad.
Pero tu amor, Señor, llega hasta el cielo; tu fidelidad alcanza al cielo azul. 
Tu justicia es como las grandes montañas; tus decretos son como el mar grande y profundo.
Tú, Señor, cuidas de hombres y animales.
¡Qué maravilloso es tu amor, oh Dios! ¡Bajo tus alas, los hombres buscan protección!
Quedan completamente satisfechos con la abundante comida de tu casa; tú les das a beber de un río delicioso,
porque en ti está la fuente de la vida y en tu luz podemos ver la luz.
10 Brinda siempre tu amor y tu justicia a los que te conocen, a los hombres honrados.
11 No dejes que me pisoteen los orgullosos, que me zarandeen los malvados.
12 ¡Ved cómo caen los malhechores! ¡Caen para no volver a levantarse!

Dios les continúe bendiciendo


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