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By Our DeedsOne night a clergyman was walking to church when a thief pulled a gun on him and demanded his money or his life. When
he reached in his pocket to hand over his wallet, the robber saw
his clerical collar and said: “I see you are a
priest. Never mind, you can go.” The
clergyman, surprised by the robber’s unexpected act of piety, offered
him a candy bar. The robber said, “No thank you. I don’t eat candy during Lent.”
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| Read: Matthew 23:23-31 |
(
Matthew 23 -Audio-)
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Even a child is known by his deeds, whether what he does is pure and right. — Proverbs 20:11 |
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| Bible
in a Year: Exodus 39-40; Matthew 23:23-39 |
"Reflexions from Our Daily Bread"
Posted by: Ben Ayala : benayalal@gmail.com
Thanks to the Sources at: rbc[dot]org -and- odb[dot]org |
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Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10) Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo. Desinfectar el corazón es más que simplemente olvidar lo que nos ha herido. Es permitir que Dios entre en cada rincón de nuestra alma, eliminando lo que no proviene de él. Es abrir las ventanas de nuestro corazón para que la luz del amor de Dios entre y disipe la oscuridad del orgullo, la ira y la incredulidad. Esta limpieza no ocurre de repente. Es un proceso diario que se logra mediante la oración sincera, el arrepentimiento verdadero y la lectura de la Palabra. Cuando entregamos al Señor lo que nos agobia, él cambia la su...
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