
El terreno del corazón
Cita: Lucas 8:5 — "El sembrador salió a sembrar su semilla..."
Ejemplo de la vida real: La tierra.
“Hermanos, ustedes saben que para tener una buena cosecha, lo primero que hay que mirar es la tierra.
Hay tierra que está llena de espinos, otra que es pura piedra dura donde nada crece, y otra que está abonada y lista para dar fruto. Lo mismo pasa con nuestros corazones.
Hoy la Palabra de Dios nos muestra tres tipos de personas, tres tipos de 'terrenos espirituales'.
¿Cuál de ellos somos nosotros?”
1. El Hombre Carnal: "La tierra llena de maleza"
El hombre carnal es aquel que solo vive para el día a día en este mundo, gobernado por sus impulsos, sus vicios o sus propios deseos, sin importarle Dios y los que están en su entorno o alrededor.
Palabras sencillas: Es la persona que vive "a lo que salga (caiga)". Si tiene ganas de tomar, toma; si tiene ganas de pelear, pelea. Su Dios es su propio ombligo. Está esclavo de sus malos hábitos.
La Cita Bíblica: Gálatas 5:19-21. Las obras de la carne son las peleas, las borracheras, las envidias, las mentiras).
El Ejemplo del campo: Es como un terreno que se dejó abandonar. No se limpia, no se cuida, y la maleza (el monte alto) y las espinas lo ahogaron todo. Ahí no hay cosecha, solo basura y culebras. Así es un corazón sin Dios: se llena de veneno y amargura.
2. El Hombre Religioso: "La tierra que parece bonita, pero tiene piedra abajo"
El hombre religioso es el que cumple por fuera, va a un templo, sigue tradiciones, pero su corazón sigue siendo el mismo. Juzga a los demás pero no cambia por dentro.
Palabras sencillas: Es el que dice: "Yo no le hago mal a nadie, yo cumplo con mis rezos, yo soy bueno". Pero por dentro está lleno de orgullo, guarda rencor, habla mal del vecino y no tiene una relación real con Jesús. Cree que se salvará por "sus propias fuerzas" o por su apariencia.
La Cita Bíblica: Mateo 15:8 — "Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí."
El Ejemplo del campo: Es como cuando un terreno se ve verde por encima, pero cuando metes el azadón o el arado, a los dos centímetros pega contra una gran laja de piedra. La semilla brota rápido, pero como no tiene raíz profunda, viene el sol del mediodía (las pruebas) y la seca. La religión es solo una capa de pintura exterior; no cambia la raíz.
3. El Hombre Espiritual: "La buena tierra que da fruto"
El hombre espiritual no es el que "vuela" o el que es perfecto. Es aquel que reconoció que estaba perdido, le abrió el corazón a Jesús y ahora deja que el Espíritu Santo guíe su vida.
Palabras sencillas: Es la persona que ha sido transformada. Ya no vive para complacerse a sí misma(o) ni para aparentar ante los demás. Su mayor deseo es obedecer a Dios. Tiene paz en las tormentas y amor para perdonar.
La Cita Bíblica: Gálatas 5:22-23 — "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza..."
El Ejemplo del campo: Es la tierra buena, trabajada, abonada y regada. El agricultor la limpia de piedras (orgullo) y arranca la maleza (vicios). Cuando cae la semilla de la Palabra de Dios, esta tierra produce un maíz hermoso, un café de calidad, un fruto que da vida y alimenta a otros. Su vida bendice a su familia y a su comunidad.
El Mensaje de Salvación (Las Buenas Nuevas)
Para pasar de ser un hombre carnal o religioso a ser un hombre espiritual, no se necesita dinero, se necesita arrepentimiento y fe.
Cita de poder: Romanos 10:9 — "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo."
Cómo explicárselo:
“Hermanos, ninguno de nosotros puede limpiar su propio corazón. Por más que tallemos la tierra, las piedras del pecado siguen ahí.
Por eso vino Jesús. Él pagó en la cruz por nuestros errores. Él derramó su sangre para limpiar nuestro terreno. Hoy, Jesús quiere cambiar tu forma de pensar.
No te pide que seas perfecto; te pide que te rindas a Él. Te pide que dejes de ser esclavo del alcohol, del juego, del rencor o de la apariencia de la religión, y que empieces a ser libre.”
Llamado: Invitación a hacer una oración sencilla. "¿Quién le quiere decir hoy a Jesús: 'Señor, ya no quiero ser tierra descuidada ni tierra de apariencia, toma mi vida y hazme una buena tierra'?"
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