jueves, 31 de enero de 2013

LA MEJOR ELECCIÓN Y DECISION

¿qué elegirías?Si pudieras tener cualquier cosa de la lista siguiente, ¿qué elegirías?

La Biblia cuenta de un joven a quien Dios sí permitió tal elección. Se llamaba Salomón. Acababa de ser hecho rey de Israel. Un día Dios se le apareció en sueños y le dijo:

Pide lo que quieras que yo te dé (1 Reyes 3:5b).

Salomón pudo haber pedido riquezas o poder o placeres, pero le pidió a Dios que le diera sabiduría. Salomón dijo:

Yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir . . . Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo . . . (1 Reyes 3:7, 9).

El que Salomón eligiera sabiduría complació mucho a Dios. Dios dijo que Salomón sería el hombre más sabio que jamás haya vivido. Dios no le dio sólo sabiduría sino también riqueza, honor y poder, tales como ningún hombre ha tenido jamás. Con esto se ve que Dios le da a la sabiduría un valor muy alto. La Biblia dice:

Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría (Proverbios 4:7).


¿Qué es la Sabiduría?

Sabiduría es pensar correctamente y hacer las elecciones correctas. La sabiduría viene de ver las cosas como Dios las ve.

El ver las cosas como Dios las ve, nos capacita para comprender la raíz de nuestros problemas y saber qué hacer al respecto. Nos capacita para descubrir los principios que Dios nos da para llevar una vida feliz y victoriosa.
Debemos Pensar Correctamente

Si vamos a ver las cosas como Dios las ve y hacer las elecciones correctas, entonces debemos pensar correctamente. La Biblia dice:

Cual es su pensamiento en su corazón, tal es él (Proverbios 23:7).

Nuestros pensamientos son muy importantes. Lo que pensamos determina lo que hacemos y lo que sentimos. Si aceptamos pensamientos erróneos, éstos darán como resultado acciones erróneas y sentimientos erróneos.

Cuando Satanás vino a engañar a Adán y Eva, empezó por decirle a Eva una mentira. Dios había dicho que si comían del árbol de la sabiduría, de seguro morirían. Pero Satanás dijo:

No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de el, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal (Génesis 3:4–5).

Eva aceptó la mentira de Satanás. Fue engañada con el pensamiento de que comiendo el fruto prohibido, ellos serían como dioses. Este pensamiento erróneo la llevó a una acción errónea; tomó la fruta y la comió. Este fue un acto de desobediencia. Adán desobedeció también a Dios. Estas acciones erróneas los llevaron a sentimientos de temor y de vergüenza. Cuando Dios vino esa tarde a pasear y conversar con Adán y Eva, ellos tenían miedo y trataron de esconderse de Dios.


¿De Dónde Vienen los Pensamientos Erróneos?

Los pensamientos erróneos vienen de Satanás y de su impío sistema mundano. La Biblia nos dice que Satanás es el verdadero gobernante del sistema mundano. Se le llama“el dios de este mundo”.

El sistema mundano de Satanás se basa en el orgullo, la lujuria, la codicia y el egoísmo. El sistema mundano se opone directamente a Dios y a su sabiduría. La Biblia dice:

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo (1 Juan 2:16).
No Aceptes “la Sabiduría del Mundo”

Ya que vivimos en el mundo, estamos expuestos constantemente a los pensamientos, ideas, opiniones y valores del mundo. Estos son pensamientos erróneos porque vienen del sistema mundano de Satanás.

El aceptar “la sabiduría del mundo” lleva a pensamientos erróneos, acciones erróneas y sentimientos erróneos.


POR EJEMPLO:

El mundo dice: “Vive para el día de hoy. Sólo se vive una vez; así que goza todo lo que puedas”.
Dios dice que hay otra vida después de ésta: una vida eterna. Lo que hacemos en esta vida influye en nuestro destino eterno.

El mundo dice: “Si te gusta, hazlo”.
Dios dice: “Si vivís conforme a la carne, moriréis” (Romanos 8:13).

El mundo dice: “Diviértete mientras puedas. Después puedes tomar la vida en serio”.
Dios dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7).

La “sabiduría del mundo” pasa por alto el hecho de que hay que pagar un precio terrible por el pecado, tanto en esta vida como en la que viene. Somos responsables ante Dios por lo que hacemos en esta vida. Un día tendremos que presentarnos ante Dios para ser juzgados por lo que hemos hecho en esta vida. La Biblia dice:

. . . está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio (Hebreos 9:27).

También debemos considerar que cada persona va a “cosechar” lo que siembra. El mundo dice: “Comamos, bebamos y alegrémonos, que mañana moriremos”. Uno de los errores que hay en ésto es que generalmente uno no se muere el día siguiente. En vez de eso, vivimos y llegamos a cosechar los resultados amargos de nuestras malas acciones. Como por ejemplo: una mujer de 42 años se lamentaba, diciendo:

Cuando era joven caí en pecados que han manchado mi vida. Mis pecados secretos los cometí cuando era adolescente. He llorado, llorado de remordimiento . . . ¡O, que Dios me diera paz y quitara de mi vida esta terrible culpa!”
Dios quiere que Seamos Sabios

Dios no quiere que Sus hijos anden en la oscuridad como hace la gente del mundo. Somos hijos de la luz y Dios nos dice “andad como hijos de la luz”. La Biblia dice:

Mirad, pues, con diligencia [con cuidado, con sabiduría] cómo andéis, no como necios sino como sabios (Efesios 5:15).

Vamos a considerar algunas de las cosas que podemos hacer para ser sabios.


Reconocer la presencia de Dios

No nos arriesguemos a vivir nuestra vida como si Dios no existiera. La Biblia dice: El temor de Jehová es el principio de la sabiduría (Proverbios 9:10).

¿Qué es el temor de Jehová? Es tener conciencia continua de que vivimos todo el tiempo en la presencia de Dios. Por eso recordamos quién es Dios y lo honramos como Dios. No queremos disgustarle ni entristecerle.

A medida que aprendas a vivir continuamente consciente de la presencia de Dios, no te preocuparás de lo que puedan pensar y decir otros de ti. Y estarás cada vez más interesado en agradar al Señor. Pablo dijo:

Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables (2 Corintios 5:9).


Pedir sabiduría a Dios

Nuestro Dios es toda sabiduría. Toda verdadera sabiduría viene de Él. Dios se deleita en dar de Su sabiduría a aquellos que vienen a Él a pedírsela. La Biblia dice:

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5).

Uno de los peligros más grandes para nosotros como cristianos es confiar en nuestra propia sabiduría, en vez de pedirle a Dios que nos dé la Suya. La Biblia dice:

Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas (Proverbios 3:5–6).
Renovar tu mente

Continuamente estamos expuestos a los pensamientos, ideas y valores del mundo. Antes de ser salvos aceptábamos la filosofía del mundo. Por consecuencia nuestras mentes se llenaban de muchos pensamientos e ideas erróneos.

¿Cómo podemos librarnos de estos pensamientos e ideas erróneos? Nos libramos de ellos renovando nuestra mente. La Biblia dice:

No os conforméis a este siglo, sino transformáos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:2).

Aquí el término “renovar” significa cambiar algo, limpiándolo y rehaciéndolo completamente. Dios quiere que nuestras mentes sean renovadas. Nuestras mentes se renuevan cuando reemplazamos pensamientos e ideas erróneos por la verdad de Dios. El Señor Jesús dijo:

Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:32).

Cuando la verdad de Dios reemplace las ideas erróneas y los pensamientos erróneos del mundo, seremos transformados y llegaremos a ser más semejantes al Señor Jesús. Este es el camino que nos lleva a una vida feliz y con éxito.
Hacer las elecciones correctas

Ser sabio no es sólo saber lo que Dios quiere que hagamos, sino es elegirlo y también hacerlo. Hay grandes recompensas cuando elegimos y hacemos lo que Dios quiere. Jesús dice:

Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciéreis (Juan 13:17).

Una jovencita, llamada Julia, escogió para su vida hacer la voluntad de Dios y andar en Sus caminos. A sus amigos les pareció como si ella estuviese desperdiciando muchos de los placeres de la vida. Pero ella tuvo su recompensa. Más tarde, su amiga escribió acerca de ella:

Julia no siguió el camino de los placeres pecaminosos en su juventud. Eligió quedarse sola en vez de acompañarnos a los bailes y fiestas donde había vicios e inmoralidad. Hay que ver a Julia ahora. Tiene una vida maravillosa y un estupendo esposo que la ama profundamente. Es realmente feliz. Hoy Julia está gozando del fruto de una vida de obediencia.*

Aceptar la sabiduría de Dios conduce a pensamientos correctos, acciones correctas y sentimientos correctos.


Un gran hombre de Dios dijo una vez:

Para tener una vida de felicidad debemos rendir la vida a Dios para hacer Su voluntad en todas las cosas y en todo momento, porque así, de una vez por todas, damos por sentado que ésto es lo mejor para nosotros.

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