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Tránslate / Traducción

Ministerio Pastoral ( 26. Velatorios)

Velatorios

En los velatorios el pastor se encuentra en las relaciones más tiernas e influenciables con las familias de su congregación. 

También son algunas de las relaciones más perplejas y difíciles. 

Hace falta dirección y consuelo. 

Si no, es posible que él pierda su buena enseñanza en el púlpito. 


En cuanto a esto tengo las siguientes sugerencias.

Por regla general, es mejor evitar un sermón formal en los velatorios. 

Sin causa, prolonga la reunión para la incomodidad de la gente. 

También sobre carga el pastor en ambos, la preparación del mensaje y el cumplimiento de su deber. 

En caso de la muerte de una persona bien conocida en el vecindario o una con un puesto importante en la iglesia puede ser que sería apropiado traer un mensaje al velatorio. 

Aun en tal caso, es mejor predicar el mensaje el domingo siguiente en la iglesia. 

También puede ser apropiado si el velatorio está en un lugar público donde la gente raras veces tiene la oportunidad de escuchar la predicación. 

Por regla general, es mejor tener una reunión breve en la casa con expresión de consuelo y caridad. 

Normalmente incluida en la reunión será la lectura de la Escritura , algunas palabras y una oración. 

Música está bien si es lo que quieren los afligidos y si hay cantantes presente.

Una alabanza del fallecido debe ser con pocas palabras, y nunca debe ser la parte eminente. 

A pesar de cuan bueno fuera, algunos van a recordar algunas cosas que él hizo que no eran tan buenas. 

Además, si el pastor dedica una buena parte de la reunión fúnebre a un laudatorio, tal vez él sentirá la obligación de hacer lo mismo por alguien que no era tan bueno. 

Si no, algunos van a estar ofendidos. 

Un análisis del carácter del difunto en tal ocasión es delicado y difícil, y no se debe intentar a menos que sea en los casos raros cuando se trata de una persona que todos tenían en alta estima.

Siempre es conveniente tener cuidado al expresar en el laudatorio o en la oración una opinión en cuanto al carácter espiritual o destino del difunto. 

En su gran anhelo de expresar consuelo es posible decir cosas que únicamente el omnisciente es capaz de saber. 

De veras, es su deber en el entierro de uno que tenía un buen testimonio cristiano asumir que Dios ha cumplido con su promesa de atraer a sí a los que han puesto su fe en el sacrificio de Cristo. 

Así él puede hablar de lo dichoso que sería estar en la ciudad celestial. 

Aun así, él debe hablar con confianza de la esperanza bienaventurada y no con conocimiento absoluto.

Las circunstancias de la ocasión muchas veces sugieran el tema del discurso, 


Aparte de ellas, las siguientes pueden servir.

La abundancia del poder en el evangelio para prepararnos para la muerte por su gracia que vivifica, justifica y santifica.

La bienaventuranza del creyente más allá de la muerte en la presencia de Cristo y la belleza y pureza del lugar sagrado donde mora.

La resurrección gloriosa de los muertos en Cristo que es el cumplimento de la redención.

La certeza de la esperanza del creyente, basada en las promesas de un Dios inmutable en contraste con la incertidumbre de las esperanzas mundanas.

También se puede anunciar grandes verdades y encontrar fuentes de consolación por el desarrollo informal de algunas porciones de las Escrituras. Por ejemplo:

La compasión y ternura de Dios que se ve en el hecho de que él no encuentra gozo en afligir a los suyos.

El resultado sublime y bendecido que Dios quiere tener a través de la aflicción.

Lo pasajero que son las tristezas terrenales en comparación con los gozos celestiales.

De continuo temas que pueden servir en consolar a los afligidos surgen mientras llevamos a cabo nuestro ministerio. 

Nos conviene anotarlos y guardarlos. Cuando nos toca conducir el servicio fúnebre de un inconverso a veces es difícil elegir un tema. 

En semejante ocasión el pastor tiene que ser un "hijo de consolación" y, a su vez, predicar honestamente el evangelio. 

Él no puede decir nada que daría los afligidos, razón para pensar que su ser querido perdido está en los cielos. 

Tenemos que quedarnos fieles a nuestro juicio y conocimiento de lo que la Biblia dice sobre los requisitos para la salvación. 

No podemos violar la verdad bíblica que dice que la salvación es por aceptar personalmente a Cristo como su Salvador y que se manifiesta por su manera de vivir. 

A su vez, el pastor debe tomar en cuenta que en tal momento es su deber consolar a los afligidos. 

Por eso, no le conviene hablar de lo horrendo que es cuando los inconversos caen en manos del Dios vivo. (Heb. 10:31) 

Tal vez la manera mejor de consolar a los afligidos en semejantes ocasiones sería por hablar de temas como los siguientes.

La brevedad y incertidumbre de la vida.

El plan de la salvación.

La habilidad y disponibilidad de Cristo a salvar

La rectitud y ternura de la providencia de Dios.

El refugio que los afligidos encuentran en la compasión y la salvación de Cristo.


Los temas de arriba nos dan ocasión de hablar de la naturaleza y urgencia de aceptar a Cristo y son una fuente verdadera de la consolación sin mencionar la relación que el difunto tenía con Cristo. 

De todos modos, nuestra manera de ser debe ser el de manifestar simpatía genuina por los afligidos y aprecio por lo de bueno del carácter y la vida del difunto. 

Aun que no era creyente, puede ser que era un buen ciudadano, generoso, un amigo no egoísta, un buen marido y padre etc. 

Si hacemos observaciones podemos hablar de tales características y honrar su memoria y decir que su fallecimiento constituye una pérdida para el mundo.


La reunión en el entierro debe ser breve porque la gente va a quedar de pie. 

Algunos pastores leen algo de un libro preparado para semejantes ocasiones, otros leen una porción de la Biblia que tiene que ver con la muerte, la tumba o la resurrección. 

Algunos tienen un discurso breve. 

De todos modos, debemos prepararnos bien para la reunión. 

La reunión se termina con la bendición apostólica seguida por una oración.


Es aconsejable visitar a la familia antes del velatorio para expresar su simpatía y tener más conocimiento sobre el difunto y planificar el velatorio. 

En esta ocasión el pastor sirve como consejero y amigo. 

Al planificar el velatorio debemos conformarnos con las costumbres del vecindario en tanto que son posibles. 

En tanto que él pastor tiene influencia, puede animarles a hacerlo de una forma simple, no costosa. 

Extravagancia y pompa en funerales es un mal que el misterio debe tratar de frenar. 

A menudo aumenta la aflicción de la familia por dejarlas con deudas y resentimientos.


También es importante visitar la familia poco después del velatorio para administrar más consolación. 

Muchas veces esta es una buena oportunidad para el pastor hablar de la necesidad de tomar una decisión en cuanto a su relación para con Dios desde que sus corazones son tiernos. 

Es en estos días oscuros que el evangelio puede ser más fácilmente aceptado. 

El pastor debe obrar cuidadosamente con la prudencia y aprovecharse de la oportunidad.


PREGUNTAS SOBRE LA LECCIÓN 

1. ¿Qué precauciones se deben tener en el mensaje en un velorio?

2. ¿Cómo debe ser un laudatorio?

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