Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

¡Vive con la protección de Dios!

Con un soplo suyo se despejan los cielos; ... con su mano ensartó a la serpiente escurridiza. (Job 26:13)

Muchas veces olvidamos el poder de Dios y cómo él es capaz de protegernos. Eso sucede porque en medio del trajín diario volvemos nuestros ojos hacia las situaciones terrenales y tratamos el poder de Dios como algo distante. Cuando fijamos nuestra vista en lo de "abajo" nos olvidamos de las cosas de lo alto.

El obrar de Dios es perfecto y eficaz. La realidad es que él nunca ha dejado de protegernos. Solo Dios sabe la cantidad de veces en las que nos libra del mal a diario. Solo él es capaz de despejar las tinieblas y de espantar toda serpiente que nos rodea. Tenemos que esforzarnos en fe para que las situaciones habituales de la vida no nos arrebaten la confianza en Dios.

Cuando tenemos una relación diaria con Dios, la sensación de seguridad es permanente. Aun en medio de tempestades y dificultades, nuestro barco va bien porque estamos con Dios. No hay nada que pueda obstruir nuestro avance cuando estamos haciendo la voluntad del Señor.

Deja que el Señor obre
El Señor tiene poder para revertir cualquier situación. Permite que él intervenga en tu vida, habla con Dios.

Cuanto más leemos sobre lo que Dios ha hecho, más creemos en lo que él puede hacer. Lee la Biblia.

Procura tener más comunión con tus hermanos en la fe. Donde hay dos o tres que hablan sobre el poder de Dios, él está presente.

Para orar:
Señor Dios, quiero entregar mi vida a ti. En tus brazos me siento seguro, tu Espíritu me consuela y tu Palabra me alimenta. Gracias por protegerme del peligro y gracias por amarme. Amén.

Comentarios

NOVEDADES

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

Dios presente

El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah (Salmo 46:7) La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel (que significa «Dios con nosotros»). Mateo 1:23 ¡Dios es el Dios presente! Él no te abandona cuando la crisis aprieta o cuando llega la tristeza. A diferencia de todos los que te pueden haber abandonado, Dios es un fuerte refugio en la hora de angustia. Las manos poderosas de nuestro Señor pueden aplacar cualquier dificultad que estés pasando. Él es poderoso y está a tu lado aunque no lo sientas. ¡Él renueva tus esperanzas y transforma tus tinieblas en luz! Jesús es el gran Emanuel, «Dios con nosotros». Él podría haber vivido por encima de nosotros o lejos de nosotros, pero no lo hizo. Él vivió entre nosotros y se interesó por los débiles y desamparados. Él fue amigo de pecadores y hermano para el pobre. Él está presente y te sustenta en medio de cada tempestad. ¡Confía en el Señor con persistencia! Dios vino a nosotros ¡Él es ...

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...