Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Escucha la voz de Dios


El que tenga oídos para oír, que oiga.

24 Pongan mucha atención —añadió—.

(Marcos 4:23-24a)

Varias veces las Escrituras llaman nuestra atención sobre la necesidad de escuchar a Dios. Y aquí, el sentido del oído no es una mera acción física e involuntaria de captar sonidos a través de los oídos. Cuando Dios llama a su pueblo a escuchar su mensaje, esto implica escuchar atentamente, siendo conscientes de la importancia del mensaje y tratando de comprender lo que se comunica.

En la conocida plegaria “Shemá Israel”, del Antiguo Testamento, es imperativo el llamado a escuchar al único Dios verdadero:

Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor (Deuteronomio 6:4).

En el Nuevo Testamento vemos a Jesús llamando la atención de los oyentes, por ejemplo, antes de contar la parábola del sembrador:

¡Pongan atención! Un sembrador salió a sembrar. (Marcos 4:3)

Y al final de la Biblia, vemos la advertencia expresada numerosas veces:

El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. (Apocalipsis 3:13)

Estas muchas declaraciones enfatizan la importancia de escuchar y obedecer los mandamientos divinos. La palabra "Shemá" ('escuchar' en hebreo) resalta el llamado a prestar atención, escuchar de todo corazón y obedecer al único Dios Creador soberano.

4 pasos para aprender a escuchar a Dios

Detente un rato. Prioriza al Señor y su Palabra. Dale la debida importancia a Jesús, a la Palabra de Dios y lo que él tiene que decirte a través de las Escrituras.

Silencia otras voces. Silencia todas las voces que intenten competir por tu atención. Tanto voces externas (redes sociales, pantallas, etc.) como voces internas (pensamientos irrelevantes, preocupaciones y ansiedad).

Escucha. Mantén tus oídos, ojos, mente y corazón atentos a lo que el Espíritu Santo te dice y te enseña a través de la Santa Biblia. Escuchar implica también valorar y practicar lo enseñado.

¡Ora con gratitud! Cada vez que nos dedicamos a escuchar a Dios, aprendemos algo importante sobre él, sobre nosotros mismos o sobre el mundo. Dale las gracias por sus hermosas promesas, sus mandamientos, su verdad, advertencias y estímulos.

Para orar:

Señor, perdóname si no te he escuchado como debería. No permitas que me quede atrapado en las voces de este mundo que traen ansiedad, miedo y preocupaciones, perdiendo el valor precioso de escuchar tu dulce voz. Ayúdame a centrarme en ti y a estar atento a lo que dices en tu Palabra. ¡Muchas gracias por enseñarme tantas verdades maravillosas que cambian la vida! Ayúdame a escucharte, porque solo podré tener fe para obedecer y practicar la Palabra de Cristo, si primero te escucho atentamente. ¡Habla, Señor, quiero escucharte con todo mi corazón! Amén.

Comentarios

NOVEDADES

El Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño

Nosotros somos de Dios, y todo el que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño. (1 Juan 4:6) Todas las ovejas conocen la voz de su pastor (Juan 10:27). Quien conoce la Palabra de Dios percibe cuando alguna voz suena extraña. En la Biblia tenemos las directrices sobre lo que procede o no procede de Dios. El que no tiene la Palabra de Dios como referencia se arriesga a obedecer cualquier voz. Toda voz que no está de acuerdo con la Palabra de Dios puede inducirnos a errar. Por eso, es muy importante que estemos atentos y discernamos todo lo que escuchamos (Hechos 17:11). Solo podemos discernir el espíritu del engaño si conocemos el Espíritu de la verdad. Sé guiado por el Espíritu de la verdad Busca la verdad, estudia la Palabra de Dios. No existen las «medias verdades». Si tienes dudas sobre algo, consulta la Palabra de Dios. La luz disipa la oscuridad. La verdad aparta el engaño. Para ora...

Firmes en la fe, fuertes en el Señor

Manténganse atentos y firmes en la fe; sean fuertes y valientes. (1 Corintios 16:13) La vida cristiana no está exenta de desafíos, pero es en esos momentos en los que somos llamados a mantener la mirada fija en el Señor, nuestra fuente de fortaleza y esperanza. Estar atentos es más que estar conscientes de los peligros. Es permanecer sensibles a la voz de Dios y a las oportunidades que él pone ante nosotros. En un mundo lleno de distracciones, nuestra vigilancia debe ir acompañada de una fe inquebrantable, una fe que nos mantenga en pie incluso cuando estemos rodeados por las tormentas de la vida. La valentía mencionada en este versículo no es la ausencia de miedo, sino la decisión de seguir adelante, confiando en la fidelidad de Dios. Él es nuestro amparo y fortaleza, ayuda siempre presente en los momentos difíciles. La fuerza que Dios nos llama a tener no viene de nosotros mismos, sino del Espíritu Santo que vive dentro de nosotros. Cuando nos sentimos débiles, es el momento ideal pa...

¿Que significa Esfuerzate y se valiente, no temas ni desmayes?

Respuesta: Muchas veces a lo largo de nuestras vidas, cuando estamos mas cerca de la bendición que Dios tiene para nosotros, somos victimas del desanimo y olvidamos que Dios prometió no desampararnos nunca.  A propósito, las únicas personas que se desaniman son aquellas que luchan por algo grande.  El desanimo rara vez toca al corazón de la gente sin visión y sin metas, siendo el arma del enemigo para aquellos que saben lo que quieren. “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes.  Porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” Josué 1:7 Dios ha prometido estar contigo todos los dias de tu vida. En el libro de Josue, cuando el pueblo de Israel se preparaba para la conquista de Canaan, y entrar en la tierra prometida,  Dios le promete a Josuè que nunca lo desamparará y requiere de él de dos virtudes indispensables, el esfuerzo y la valentía.  Dios no ha cambiado hoy y requiere que sus hijos nos mantengamos en pie ...