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Tránslate / Traducción

El camino de la conversión



Aparta de mí el camino de engaño, y enséñame tu ley.
He escogido el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí (Salmo 119:29-30)

Gran parte del mundo todavía no entiende exactamente qué es una conversión. 

Piensan que es solo un cambio de hábitos o algo psicológico que la persona decide en un momento importante de su vida. 

Es común ver comentarios de personas diciendo cómo o cuándo deben parar para decidir sus religiones.

Sin embargo, lo que sucede es lo que describió este salmista. 

Date cuenta de que no se desvía, sino que es desviado de los caminos engañosos. 

En otras palabras, no se convierte, sino que es guiado a convertirse. 

Lo que obra esta conversión no es un mero reflejo o acontecimiento, es la gracia de Dios.

La conversión tampoco es un desvío de un camino engañoso a un camino vacío, sino todo lo contrario. 

Cuando salimos de los errores del mundo, nos encontramos ante un camino lleno de verdad y de vida que necesitamos conocer y al que debemos dedicarnos. 

Cuando nos alcanza la gracia, decidimos seguir las ordenanzas divinas.

Toma tu decisión
¿Ya dejaste los caminos engañosos del mundo, o todavía vives engañado por ellos? ¡Vuélvete al Señor!

Reconoce que fue por la gracia divina que fuiste salvo.

Como el salmista, toma tu decisión de seguir las ordenanzas de Dios y sé fiel al Señor del universo.

Para orar:
Señor, te pido que me ayudes a alcanzar la madurez. Te agradezco por alcanzarme en el camino de la perdición, en el camino del engaño, y por ponerme en la calle de la verdad, donde mora tu Santo Hijo Jesucristo. Señor, abre mis ojos y enséñame tu ley, para que la guarde en mi corazón y viva feliz. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

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NOVEDADES

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

Dios presente

El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah (Salmo 46:7) La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel (que significa «Dios con nosotros»). Mateo 1:23 ¡Dios es el Dios presente! Él no te abandona cuando la crisis aprieta o cuando llega la tristeza. A diferencia de todos los que te pueden haber abandonado, Dios es un fuerte refugio en la hora de angustia. Las manos poderosas de nuestro Señor pueden aplacar cualquier dificultad que estés pasando. Él es poderoso y está a tu lado aunque no lo sientas. ¡Él renueva tus esperanzas y transforma tus tinieblas en luz! Jesús es el gran Emanuel, «Dios con nosotros». Él podría haber vivido por encima de nosotros o lejos de nosotros, pero no lo hizo. Él vivió entre nosotros y se interesó por los débiles y desamparados. Él fue amigo de pecadores y hermano para el pobre. Él está presente y te sustenta en medio de cada tempestad. ¡Confía en el Señor con persistencia! Dios vino a nosotros ¡Él es ...

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...