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Tránslate / Traducción

Mi casa y yo


El primer sermon del año.. “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré Con tus descendientes formaré una gran nación; te bendeciré y te haré famoso, y serás una bendición para otros. Genesis 12:1-9.

Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; por medio de ti bendeciré a todas las familias del mundo.” Abram salió de Harán, tal como el Señor se lo había ordenado.

Tenía setenta y cinco años cuando salió de allí para ir a la tierra de Canaán. Con él se llevó a su esposa Sarai y a su sobrino Lot, y también todas las cosas que tenían y los esclavos que habían adquirido en Harán.

Cuando llegaron a Canaán, Abram atravesó toda la región hasta llegar a Siquem, donde está la encina sagrada de Moré. Los cananeos vivían entonces en aquella región. Allí el Señor se le apareció y le dijo: “Esta tierra se la voy a dar a tu descendencia. ”Entonces Abram construyó un altar en honor del Señor, porque allí se le había aparecido.

Luego se fue a la región montañosa que está al este de la ciudad de Betel, y allí montó su campamento. Betel quedaba al oeste de donde él había acampado, y la ciudad de Ai al este.
En aquel lugar construyó Abram otro altar, e invocó el nombre del Señor. Después siguió su camino poco a poco, hacia la región del Négue.

YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVÁ

PROPOSICIÓN: El éxito de la iglesia del Señor y la sociedad en la que vivimos depende mucho de la clase de familias fieles que aman y sirven a Dios.

OBJETIVO: Motivar a las familias presentes a que se esfuercen a lo máximo por ser una familia que ama y sirve fielmente a Dios.

INTRODUCCIÓN:

La familia está siendo atacada en nuestra actualidad. ¿Porque? 

El diablo, quien es descrito como nuestro adversario y enemigo (1 Pedro 5:8; Mateo 13:39), esta en busca de la continua destrucción de familia, él sabe que la familia que ama y sirve a Dios es la fundación para el éxito de la iglesia en el mundo.

Oremos, Gracias le damos al Creador de los cielos y la tierra por darnos en Su Palabra ejemplos de familias que le sirvieron; estableciendo de esta manera, una gran verdad de que Si, es posible amar y servirle a Dios, aun cuando otros no quieren hacerlo.

Las familias de este mundo tienen el potencial para resplandecer en medio de una generación maligna y perversa (Filipenses 2:15). Josué 24:15 establece uno de los grandes ingredientes que cada familia necesita para lograr ofrecer un servicio fiel a nuestro Creador. Con esto en mente, debemos animarnos a que juntos examinemos las escrituras.

Puntos principales, a considerar.

El contexto, el significado y la importancia del “yo” bajo consideración en esta declaración para una familia fiel delante de Dios.

Mientras meditamos en la Palabra inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), deseo y debo animarle a que prestemos mucha atención a los siguientes pasajes (Hechos 17:11 y Santiago 1:21- 22).

La única manera de cómo podemos obtener lo mejor de esta lección es prestando mucha atención y haciendo planes para ponerla en práctica en nuestro diario vivir (Lucas 11:28).

Comentarios

NOVEDADES

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

Dios presente

El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah (Salmo 46:7) La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel (que significa «Dios con nosotros»). Mateo 1:23 ¡Dios es el Dios presente! Él no te abandona cuando la crisis aprieta o cuando llega la tristeza. A diferencia de todos los que te pueden haber abandonado, Dios es un fuerte refugio en la hora de angustia. Las manos poderosas de nuestro Señor pueden aplacar cualquier dificultad que estés pasando. Él es poderoso y está a tu lado aunque no lo sientas. ¡Él renueva tus esperanzas y transforma tus tinieblas en luz! Jesús es el gran Emanuel, «Dios con nosotros». Él podría haber vivido por encima de nosotros o lejos de nosotros, pero no lo hizo. Él vivió entre nosotros y se interesó por los débiles y desamparados. Él fue amigo de pecadores y hermano para el pobre. Él está presente y te sustenta en medio de cada tempestad. ¡Confía en el Señor con persistencia! Dios vino a nosotros ¡Él es ...

Jesús, ¡quiero conocerte!

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Muchos saben sobre la vida de Jesús y sus milagros principales, pero pocos lo conocen a él de verdad. Conocer a Jesús va más allá de saber quién es él. No se le puede conocer sin buscarlo de verdad. Aquel que busca su presencia en espíritu y en verdad lo encontrará (Juan 4:23-24). Conocer a Jesús es andar según su Palabra y ser un imitador suyo (1 Corintios 11:1). Más que querer o decir palabras, es necesario actuar, decidir. Cuando buscamos a Jesús de todo corazón, él se nos revela. Esa cercanía con él transforma nuestra vida. Si aún no has tenido esa experiencia, búscala. ¡Jesús también desea conocerte! Conociendo a Jesús Para conocer a Jesús, lo primero que necesitas hacer es invitarle. Abre tu corazón y deja que Jesús entre en tu vida. Acéptale.Lee el Evangelio de Juan y sabrás cuánto Jesús te ama. Búscalo en oración. Dedica un tiempo de tu día para hablar con él. Para orar: Jesús, quiero conocerte más...