Según la Biblia, Satanás no está confinado en el infierno, sino que es un espíritu activo que anda por la Tierra y los cielos, buscando tentar a la gente, operar en el mundo como el "príncipe de este mundo", aunque finalmente será derrotado y arrojado al lago de fuego.
Las Escrituras lo describen como un ser que se mueve, engaña y se interpone en los planes de Dios, y aunque se menciona a Pérgamo como el lugar donde mora su "trono", se refiere a la fuerte presencia de la adoración satánica en esa antigua ciudad, no a una ubicación física específica para él.
Su ubicación y actividad:
En la Tierra y los cielos: Anda como "león rugiente" buscando a quién devorar, tentando a la humanidad.
Como "príncipe de este mundo": Gobierna e influye en los asuntos terrenales, usando el engaño para desviar la atención de Dios.
No en el infierno (todavía): No está encerrado bajo tierra torturando almas; esa es una idea posterior; su castigo final será el lago de fuego.
Referencias Bíblicas Clave:
1 Pedro 5:8: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar".
Apocalipsis 2:13: Menciona Pérgamo como "donde mora Satanás" (refiriéndose a la adoración pagana allí).
Juan 8:44: Jesús lo llama el "padre de la mentira".
En resumen, Satanás está activo y presente en el mundo, operando desde una dimensión espiritual y enfocándose en influir y separar a las personas de Dios, mientras espera su juicio final.

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