Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

El tiempo de Dios


Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años y mil años, como un día.

(2 Pedro 3:8)

Este versículo nos recuerda que el tiempo de Dios no es como el nuestro. Vivimos atados al reloj, preocupados por el presente, el mañana, los plazos y la espera. Pero Dios ve el tiempo de una manera eterna y perfecta.

A menudo nos desesperamos por promesas que parecen incumplidas, oraciones que tardan mucho en ser respondidas, sueños que parecen retrasarse. Sin embargo, la Palabra nos enseña que Dios nunca llega tarde. Él actúa en el momento oportuno, conforme a su voluntad soberana. Lo que para nosotros parece tardar mucho, para él es un propósito en acción.

La paciencia es una virtud que Dios quiere formar en nosotros. Mientras esperamos, él trabaja en nuestro carácter, fortalece nuestra fe y nos prepara para recibir lo que está por venir. No debemos medir las acciones de Dios con nuestros relojes, sino con la confianza de que él es fiel.

Cuando entendemos que mil años son como un día para el Señor, aprendemos a descansar. Sabemos que él no nos ha olvidado. Él está actuando, aunque no lo veamos. El tiempo de Dios no es una barrera: es un misterio lleno de gracia.

Por tanto, amado, no te desanimes. Las promesas de Dios siguen vigentes. Su tiempo es perfecto. Que la esperanza llene tu corazón, incluso mientras esperas, porque aquel que hizo la promesa es fiel para cumplirla en el momento oportuno, en el tiempo de Dios.

Razones para confiar en el tiempo de Dios

Dios ve más allá del presente: él ve el futuro con perfección. Incluso cuando no entendemos, Dios sabe qué es lo mejor y actúa con propósito.

La espera moldea el carácter: durante la espera, Dios obra en nosotros, enseñándonos paciencia, fe y obediencia. Crecemos espiritualmente al confiar en él.

Sus promesas no fallan: el tiempo no borra lo que Dios ha prometido. Él cumple fielmente su palabra, incluso si tarda más de lo esperado.

La respuesta correcta llega en el momento oportuno: Dios nunca llega tarde. Él sabe cuándo estamos listos para recibirla. La respuesta llegará cuando sea perfecta para nuestro bien y crecimiento.

Para orar:

Señor, enséñame a confiar en tu tiempo. Aun cuando no lo entienda, quiero creer que actúas por amor. Fortalece mi fe, dame paciencia y paz para esperar. Amén.

Comentarios

NOVEDADES

Detente y piensa en las maravillas de Dios

Espera un poco, Job, y escucha; ponte a pensar en las maravillas de Dios. - Job 37:14 ¿Hace cuánto tiempo no sacas un ratito para pensar? Sí, eso: detener todo y pensar. Sucede a menudo que el ajetreo diario nos impide percibir las cosas más simples e importantes que Dios nos proporciona... Desde el aire que respiras hoy, todo forma parte del gran regalo de Dios para ti. A veces estamos tan distraídos con todo que no nos percatamos de las maravillosas dádivas del Padre. Detente y reflexiona sobre la vida, la familia, la belleza de la creación, la salud, las sonrisas, la gentileza, la espontaneidad de los niños, el amor de Dios... ¡Hay tanto que podemos considerar y agradecer! Piensa en eso y disfruta un día lleno de bendiciones. Para y considera las maravillas de Dios hoy: Pausa un poco en tus quehaceres diarios y disfruta un tiempo a solas con Dios. Considera las pequeñas cosas, cada gesto, los detalles que revelan el gran amor que el Señor tiene por ti. Según transcurre el día agrade...

Esperanza renovada cada mañana

Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. (Isaías 33:2) Este versículo resuena en nuestros corazones como un soplo de esperanza. El profeta Isaías nos recuerda que no estamos solos. Tenemos un Dios que ve, que escucha y que actúa con misericordia. Esperar en Dios no es pasividad: es fe activa. Es mirar hacia arriba cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. Es saber que, aunque no veamos salida, él ya está obrando a nuestro favor. Sus misericordias son nuevas cada mañana, y con ellas recibimos fuerza para otro día. Quizás estés enfrentando luchas que parecen superar tus fuerzas. Pero recuerda: Dios es tu fortaleza. Él no te exige que camines solo. Él se ofrece a ser tu sustento diario, tu paz en el caos, tu salvación en tiempos de peligro. Cuando el miedo intente dominar tu corazón, declara: "¡Señor, espero en ti!". Cuando el dolor parezca insoportable, clama: ...

¡Vuelve al primer amor!

Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor.  ¡Recuerda de dónde has caído!  Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, iré y quitaré de su lugar tu candelabro. - Apocalipsis 2:4-5 El principio de un noviazgo, el inicio de un nuevo proyecto de trabajo o de estudios es siempre muy intenso, lleno de entrega, de disposición y dedicación.  Tal como sucede con las otras relaciones o con las actividades que comenzamos, los primeros momentos con Dios también parecen ser mucho más apasionados. Infelizmente, con el pasar del tiempo, muchos abandonan su primer amor. El versículo de hoy sirve de alerta para que no permitamos que eso acontezca y volvamos a las prácticas de amor que demostrábamos a Jesús al principio.  Si antes dedicabas más tiempo amando (y sirviendo) a Dios y a tu prójimo, en oración, haciendo un devocional, leyendo y estudiando la Biblia, si sentías placer al participar de las reuniones, del...