Ir al contenido principal

Tránslate / Traducción

Enséñanos a contar nuestros días


Enséñanos a contar bien nuestros días,

para que nuestro corazón adquiera sabiduría.

(Salmo 90:12)

Este versículo nos invita a reflexionar sobre la brevedad de la vida y la necesidad de vivir cada día con propósito ante Dios. Contar nuestros días no significa solo saber cuántos años tenemos o cuánto tiempo ha pasado, sino aprender a valorar cada momento como un regalo del Señor.

A menudo vivimos como si fuéramos eternos en esta tierra, posponiendo decisiones espirituales importantes y desperdiciando el tiempo en cosas efímeras.

La Biblia nos recuerda que nuestra vida "es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece" (Santiago 4:14). Por lo tanto, necesitamos pedirle al Señor que nos dé sabiduría para aprovechar bien el tiempo que nos ha dado.

La verdadera sabiduría no está en acumular posesiones, ganar títulos ni alcanzar reconocimiento humano, sino en vivir de una manera que glorifique a Dios. Es buscar su presencia a diario, cultivar un corazón agradecido y obediente, e invertir en relaciones que fortalezcan la fe. Cuando aprendemos a contar nuestros días, nos damos cuenta de que cada amanecer es una oportunidad para servir, amar y dar testimonio del evangelio de Cristo.

El salmista no solo nos pide que comprendamos que la vida es finita, sino también que esta conciencia transforme nuestro corazón. Un corazón sabio es aquel que se vuelve al Señor, que aprende a depender de él en cada decisión y que encuentra gozo al andar en sus caminos. Aprende a contar tus días con alegría, comprensión y gratitud a Dios.

Viviendo con sabiduría

Valora cada día como un regalo de Dios: reconoce que cada amanecer es un regalo del Señor. Úsalo para amar, servir y glorificar a Dios, evitando perder el tiempo en preocupaciones pasajeras o trivialidades terrenales.

Busca la presencia del Señor a diario: reserva tiempo para la oración, la lectura de la Palabra y la comunión con Dios. Un corazón sabio nace de la intimidad con Cristo, quien guía nuestras decisiones y fortalece nuestra fe.

Invierte en relaciones con propósito eterno: dedica tiempo a los demás, demostrando amor, perdón y compasión. Valora a tu familia, edifica a tus hermanos en la fe y da testimonio de Cristo, dejando huellas que glorifiquen a Dios para siempre.

Para orar:
Señor, enséñanos a contar nuestros días, para que no vivamos en vano, sino con un propósito eterno. Danos un corazón sabio, lleno de temor y amor por ti, para que nuestras vidas reflejen tu gloria.

Comentarios

NOVEDADES

El amor echa fuera el temor

En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor. (1 Juan 4:17b-18) Amor, una palabra que está en la boca de muchos y en el corazón de pocos. Vivimos en un mundo frío y violento, tanto en los hechos como en las palabras, donde el amor parece haberse enfriado. Este ambiente sombrío genera miedo, depresión y desencanto con la vida. Pero cuando alzamos nuestros ojos para ver el verdadero amor, no ese amor que muestran las películas, sino el amor que vence al miedo y supera a la muerte, toda la opresión de este mundo no es suficiente para abatirnos. El amor derramado por Dios a través de su hijo Jesús es capaz de vencer el miedo y el castigo. Debemos alimentarnos de este amor y esparcirlo. Este amor no puede ser prohibido por la ley y nadie es capaz de arrebatarlo. ¡Debemos perfeccionarnos en este amor! Sí, es necesario, pues este es un amor práctico. De la misma forma en que somos alimentados...

El Trono no está en Venta.

Cuando Dejamos de Condicionar a Dios Pasaje: Isaías 55:8-9 y Romanos 11:34-36 Objetivo: Llevar a la iglesia, líderes y amigos a rendir su voluntad ante la soberanía de Dios, pasando de un evangelio de "exigencia" a uno de "rendición". Introducción La ilustración: Hoy en día vivimos en la cultura del "cliente siempre tiene la razón". Si un servicio no nos gusta, lo condicionamos o lo cambiamos. Trágicamente, hemos mudado esa mentalidad a nuestra relación con el Creador. La crisis actual: Ya no importa si somos católicos, evangélicos o protestantes; el ser humano religioso tiende a decirle a Dios cómo, cuándo y dónde debe actuar. Hemos olvidado que Él es el Alfarero y nosotros el barro. Primero: El peligro de la "Fe Condicional" Jacob intentó condicionar a Dios en Betel: "Si Dios va conmigo... entonces el Señor será mi Dios" ( Génesis 28:20-21 ). Muchas veces nuestra oración es un contrato: "Dios, si me sanas, te sirvo; si me das est...

¿Qué debo hacer cuando no logro entender?

Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley. (Deuteronomio 29:29) Moisés llegaba al final de su vida. Él estaba consciente de que moriría poco después sin lograr entrar a la "Tierra Prometida". En sus últimas palabras para el pueblo de Israel, él afirmó que existen cosas encubiertas para nosotros. Son cosas que no entenderemos jamás en esta vida, pues huyen a nuestra comprensión humana. Hay tres actitudes que nos pueden ayudar a lidiar con lo que no logramos entender: Confianza - Aun cuando no entendamos lo que sucede, podemos confiar en el Señor, pues sabemos que él conoce lo que es mejor para nosotros. Obediencia - No necesitamos entender para obedecer. La confianza nos lleva a obedecer aunque no entendamos todo. Humildad - Obedecer sin comprender, también exige humildad. La humildad nos ayudará a aceptar aquello que no entendemos. Confía y obede...