domingo, 19 de agosto de 2012

LA UNIDAD EL CRISTIANO: Estudio Bíblico

¿CON QUÉ AUTORIDAD?

“Mas no ruego sólo por estos, sino también por los que han de creer en mi por la palabra de ellos, para que todos sean uno. Como tu, oh Padre, estas en mi y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tu me enviaste” (Hechos 17:20-21, LBLA)

INTRODUCCIÓN

Este pasaje del evangelio según Juan capitulo 17:20-21 muestra claramente cuál es la voluntad de Dios en cuanto a la clase de unidad que Dios desea de los creyentes. Animo a todos los lectores a que presten mucha atención a este tema ya que es uno de mucha importancia. Les animo a que practipen los siguientes tres pasajes Bíblicos (Hechos 17:11; 1 Tesalonicenses 5:21 & 1 Juan 4:1). 

Espero que después que haya leído estos pasajes usted crea lo que dice la Biblia y no lo que yo digo. Lo que siempre debe de importarnos es lo que dice Dios y no lo que los hombres, y sus doctrinas enseñan. La unidad del cristiano es un tema muy importante a considerar. Dios desea que Su pueblo este unido en todos los aspectos, tanto en practica como en doctrina. Por lo tanto, en esta lección consideraremos los siguientes puntos principales:

1. El deseo de Dios en cuanto a la unidad.
2. Las bases y nuestra autoridad para la unidad.
3. Lo que podemos hacer para tener unidad conforme a la autoridad de Cristo.

Con estos dos puntos principales en mente entremos en nuestra lección para el día de hoy. Animo a cada uno de nosotros a que hagamos planes de poner en practica esta lección (Stg. 1:22). Dios será glorificado cuando practicamos su Palabra.

EL DESEO DE DIOS EN CUANTO A LA UNIDAD
La Biblia muestra claramente cual es el deseo de Dios en cuanto a la unidad. Esto lo podemos aprender en pasajes como: (Hechos 2:42-46; 4:32-37; 1 Co. 1:10; Fil. 2:5ss.; Juan 17:20-21). Por medio de estos pasajes observamos como la Iglesia del primer siglo, es decir, la Iglesia de Cristo, practicaba la unidad que Dios desea de Su pueblo. Esta es la clase de unidad que debe existir en la Iglesia de Cristo de hoy en día. Lamentablemente, creo que el hombre, junto con sus actitudes incorrectas (soberbia, altivez, falsas doctrinas, etc.) ha tratado hasta lo máximo para que la unidad no se practique en la Iglesia. Esto no debe ser así.

Usted y yo debemos esforzarnos hasta lo máximo, con mucha diligencia para que la unidad de la Iglesia no sea afectada. Es cierto, habrá ocasiones cuando estará fuera de nuestras manos el llevar esto a cabo; Sin embargo, como sea, necesitamos esforzarnos en practicar la unidad que Dios desea de Su pueblo. 

Considere estas preguntas, ¿Qué es lo que usted y yo estamos haciendo para poder mantener la unidad de la Iglesia? ¿Es usted el problema del porque la Iglesia no puede estar unida? 

Estas son preguntas que cada uno de nosotros debemos hacernos. Recuerde que si nosotros somos piedra de tropiezo, las consecuencias serán terribles. Así que, como podemos ver, la Biblia nos muestra claramente cual es el deseo de Dios en cuanto a la unidad que debe prevalecer en la Iglesia del Señor. Que el Dios del
cielo nos ayude a poder tener la unidad que Dios desea en Su Iglesia. Ahora observemos las bases y la autoridad para nuestra unidad.

LAS BASES Y LA AUTORIDAD PARA NUESTRA UNIDAD
La Biblia muestra claramente cuales son las bases y la autoridad para nuestra unidad. Todo lo que deseemos aprender sobre el tema de la unidad se encuentra en las Sagradas Escrituras que nuestro Dios nos ha dejado. Por consiguiente, desarrollemos este punto sobre la base y la autoridad para nuestra unidad.

La Biblia nos exhorta a llevar a cabo todas las cosas por la autoridad de Cristo. Dice el apóstol Pablo a los colosenses: “Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre” (Colosenses 3:17). 

Por medio de este pasaje observamos como la Palabra de Dios exhorta al pueblo a basar todas sus prácticas en la autoridad de Cristo. Todo lo que llevemos a cabo en esta vida debe ser autorizado por nuestro Dios, ya sea explícitamente o implícitamente. Usted y yo no tenemos autoridad para practicar cosas que Dios no ha autorizado en Su Palabra. Cuando hablamos de la unidad, usted y yo debemos acudir a la autoridad de Cristo para ver cuales son los límites de nuestra unidad en la Iglesia. Así que, con esto en mente, observemos cuales son las bases para nuestra unidad.

Para que la Iglesia permanezca unida, los siguientes factores se deben considerar cuidadosamente.

1. La autoridad de Cristo enseña que la unidad de la Iglesia debe estar basada en la sana doctrina.
La Iglesia del Señor no tiene autoridad para tener comunión con aquellos que practican y predican el error. La Biblia dice que de los tales debemos permanecer alejados (Ro. 16:17; 1 Tes. 3:6; Ef. 5:11; 2 Co. 6:17; 2 Jn. 9-11). Para que la Iglesia pueda gozar de una hermosa unidad, los miembros de la Iglesia deben sujetarse a la Palabra de nuestro Dios. Todos los cristianos deben enseñar y practicar lo mismo cuando hablamos con respecto a la religión. No puede haber unidad cuando unos enseñan una cosa y otros enseñan otra. 

Cuando un miembro, sea predicador o miembro se aleja de la doctrina del Señor, esto impedirá que la unidad de la Iglesia se lleve a cabo. Dios no autoriza y no observa con agrado aquellos miembros de la Iglesia que practican el error en la doctrina. Dado a que la unidad esta basada en la sana doctrina, por esta razón los miembros de la Iglesia de Cristo no pueden tener comunión con las denominaciones, ya que tales no están sujetas a la doctrina de Cristo. 

Sus practicas están en conflicto con la Palabra de Dios, la cual nos exhorta a no ir mas allá de lo que esta escrito (1 Co. 4:6). Dios condena la división (1 Co. 1:10-13). Las denominaciones no respetan el deseo de Jesucristo en cuanto a la unidad en la religión (Jn. 17:20-21). Por esta razón, la Iglesia de Cristo no puede tener comunión con las denominaciones. Es triste decirlo pero muchas Iglesias están teniendo comunión con el error, y al hacer esto, impide que los fieles no tengan comunión con ellos. Cuando esto se lleva a cabo, la unidad de la Iglesia es afectada.

2. La autoridad de Cristo enseña que la unidad debe estar basada en la práctica de la santidad entre los cristianos. La Palabra de Dios exhorta a todos los cristianos a practicar la santidad en sus vidas.
Los siguientes pasajes pudieran ser considerados para establecer este factor importante (Hebreos 12:14; 1 Pedro 1:14-16; 1 Pedro 2:11; Mateo 5:8; 2 Corintios 6:17; Ef. 1:4; 4:17-21). Dado a que este es el deseo de Dios para con los cristianos, el no practicar la voluntad de Dios afectara en gran manera la comunión y la unidad de los santos. Por esta razón hermanos, animo a cada uno de nosotros a que permanezcamos en la santidad que Dios desea; de esta manera estaremos colaborando para que la unidad sea como Dios manda.

Nuestro Padre celestial ordena que ayudemos al caído (Ga. 6:1-2). Sin embargo, esta ayuda tiene límites, ya que si el que vive en error no desea abandonar tales prácticas pecaminosas, entonces la unidad no podrá estar presente.

LO QUE PODEMOS HACER PARA TENER UNIDAD CONFORME A LA AUTORIDAD DE CRISTO

Le animo en el nombre del Señor que por favor considere la siguiente información en cuanto a lo que podemos hacer para tener unidad conforme a la autoridad de Cristo. Si ponemos en práctica los siguientes factores, podremos gozar de una hermosa comunión entre las Iglesias de Cristo. Lamentablemente hoy en día no hay suficiente unidad entre algunas Iglesias de Cristo. Muchas son las razones por las cuales esto sucede. Algunas que pudiéramos mencionar son la falsa enseñanza, comunión con falsos maestros, pecados inmorales, actitudes no cristianas de soberbia, altivez, pleito, celos, iras, contiendas, y todo lo que esta relacionado con los frutos de la carne (Ga. 5:19-21). Estas cosas impiden que la Iglesia no goce de una hermosa comunión. Por lo tanto, basado en esta información, le animo a que considere estos factores. Para poder gozar de una hermosa comunión los cristianos deben hacer lo siguiente:

# 1. Predicar y enseñar la misma doctrina.
Predicar y enseñar diferente doctrina no contribuirá para que la unidad se lleve a cabo en las Iglesias del Señor. En cuanto a la predicación y la enseñanza, la Biblia ordena lo siguiente:

1. La Biblia enseña que se debe predicar una sola cosa (1 Co. 1:10)
2. La Biblia enseña que se debe predicar conforme a las Palabras de Dios (1 P. 4:11)
3. La Biblia enseña que se debe predicar la Palabra de Dios (2 Ti. 4:2)
4. La Biblia enseña que se debe predicar la sana doctrina (Tito 2:1; 2 Ti. 1:13)
5. La Biblia enseña que no debemos apartarnos de la doctrina de Cristo (2 Jn. 9-11)

Si las Iglesias de Cristo desean permanecer unidas cada una de ellas necesita prestar mucha atención a estos pasajes que he mencionado. Y, no sólo prestarles atención, sino también ponerlos en práctica. Lamentablemente muchas Iglesias no están predicando la sana doctrina y por consiguiente no podemos tener comunión con tales. Algunas Iglesias de Cristo han introducido el uso de los instrumentos musicales en la adoración, algo que la Biblia condena. 

También se han introducido cambios en cuanto a la Santa Cena, la cual, en algunas Iglesias se observa los sábados, en vez del primer día de la semana como Dios ordena en Su Palabra (Hechos 20:7; 1 Co. 11:23-26). Lamentablemente este es el caso con Richland Hills church of Christ. Es nuestra oración el que esta congregación, así como todas aquellas que están imitando sus pasos recapaciten y se aparten de la falsa doctrina. Por lo tanto, para poder gozar de una hermosa comunión necesitamos predicar y enseñar la misma doctrina.

# 2. Desechar las prácticas del pecado.
Las prácticas del pecado no pueden contribuir para la unidad que Dios desea en las Iglesias de Cristo. Lamentablemente muchos están apoyando el pecado en vez de reprenderlo. Cuando esto sucede, la unidad de la Iglesia es afectada en gran manera. Dios ha hablado muy claro en cuanto a lo que El piensa sobre las prácticas del pecado. Usted y yo podemos considerar los siguientes pasajes Bíblicos (Ro. 6:23; 13:14; Ga.
5:16; 1 P. 1:15-16). Es cierto que los miembros de la Iglesia no son perfectos. Sin embargo, cada uno de nosotros debemos de esforzarnos a lo máximo para abandonar el pecado, e ir en pos de la santidad (He 12:14). Así que, si usted desea gozar de una hermosa comunión, ponga a un lado el pecado, y no lo apoye.

# 3. Reconozca la diferencia entre prácticas doctrinales y asuntos de opinión.
Muchas de las divisiones que hoy en día suceden se llevan a cabo por causa de los asuntos de opinión y no de doctrina. Es imperativo que la Iglesia reconozca los asuntos doctrinales y los asuntos de opinión. Muchas Iglesias han afectado la unidad con otras Iglesias solo por la simple y la sencilla razón de que se usan pantallas de PowerPoint para las presentaciones de clases Bíblicas y sermones. Otros se han dividido porque piensan que el jugo de la vid en la Santa Cena se debe servir en una sola copa y no en muchas copitas. Otros se han dividido porque no se puso el color de carpeta al edificio que el o ella querían. Otros se han dividido porque se usa el himnario azul en vez del negro.

Hermanos, en asuntos de opinión necesitamos analizar el asunto y llegar a un acuerdo. En asuntos de doctrina, no hay espacio para decidir si es correcto o no, ya que la Biblia ya ha dicho lo que es aceptable y lo que no lo es. Si cada uno de nosotros consideramos estos factores y los ponemos en práctica, podremos contribuir para la unidad que Dios desea.

# 4. Esforcémonos por ser más como la Iglesia del primer siglo.
Si tan solamente nos preocupáramos por ser mas como la Iglesia del primer siglo, las cosas serian totalmente diferentes. En el libro de los Hechos aprendemos como la Iglesia permanecía unida (Hechos 2:42-46; 4:33ss). Estaban tan unidos que ellos oraban juntos (Hechos 12), comían juntos, y alababan a Dios juntos. Esto es algo que la Iglesia necesita hoy en día.




# 5. Recordar que Cristo vendrá cuando menos lo pensemos. Así es hermanos, Cristo vendrá cuando menos lo pensemos. Esto es lo que Su Palabra nos enseña claramente.


Favor de observar los siguientes pasajes (Mateo 24:36, 44; 25:13; 1 Tesalonicenses 5:1-2; 2 Pedro 3:9-10; Juan 14:1-3; Filipenses 3:20). Es imperativo que como cristianos recordemos la segunda venida de Cristo. También necesitamos recordar que Cristo vendrá por una Iglesia gloriosa, sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante. La división es pecado, y por consiguiente una mancha en la Iglesia de Cristo (Stg. 1:27). Si Cristo viene y encuentra Su Iglesia dividida, grandes consecuencias tomaran lugar. Por lo tanto, el recordar que Cristo vendrá algún día nos motivara a estar unidos. La Iglesia necesita esperar la venida de Cristo con un espíritu de unidad, y no de
división.

CONCLUSIÓN
Hermanos, el tema de la unidad es muy importante. Que Dios nos ayude a poder considerar Su Palabra y seguir solamente lo que El nos enseña, y no lo que los hombres enseñan. Procuremos a lo máximo perseverar en la unidad que Dios manda, de otra manera, la unidad no tendrá el éxito que Dios desea. Pongamos a un lado nuestros prejuicios, opiniones, soberbia, altivez, y vayamos en pos de la unidad que solo en Cristo se puede encontrar.


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